Después de un comienzo del verano para olvidar, consigo algunas
vacaciones improvisadas en julio, y junto Roberto Meden y Martina Gosciniak,
que será el piloto remolcador y la encargada de las recogidas, decidimos
pasar una semana en Cáceres.
Desde el 95, intentamos pasar unos días de verano allí,
para efectuar estupendos vuelos en llano, mejorar nuestros récords
de distancia y con la ilusión de superar algún día
el vuelo que los hermanos Sauviron desde ese mismo campo realizaron en
el 93 de 430 km.
Así, llegamos el día 12 por la noche y al día siguiente
empezamos los vuelos. En el primer día ha entrado una masa de aire
frío y húmedo, que ha inestabilizado mucho la atmósfera,
y con nubes sobredesarrolladas y techos de sólo 2100 mts. sobre
el nivel del mar, llegamos pasado Jaraicejo donde la mala elección
de por donde atravesar una extensa masa nubosa, nos lleva rápidamente
al suelo.
Al día siguiente se va estabilizando progresivamente la atmósfera,
subiendo la temperatura en superficie y con ello los techos del día
y disminuyendo la cantidad de nubes, permitiendo a su vez mayor insolación.
Roberto se plantea un vuelo local, sobre la sierra de Montánchez
y las estribaciones suroestes de la sierra de Guadalupe, aterrizando pasadas
unas tres horas de nuevo en el campo.
Mientras tanto, Martina y yo intentamos solucionar un problema en el
motor del trike, que nos llevará todo el día y la mañana
del día siguiente, y que nos deja sin volar.
Miércoles día 14. Estoy convencido de que va a ser un
gran día de vuelo, ya que la atmósfera sigue estabilizándose
y calentándose, pero aún hay suficiente inestabilidad y se
espera presencia de algunas nubes, que sirven de mucho a la hora de buscar
las zonas de mejor ascendencias.
Así, empezamos el día muy temprano, sobre las siete, para
terminar de poner apunto el Trike, y asegurarme no volver a perder otro
día.
Antes de las doce se empieza a ver las primeras condensaciones sobre
la sierra de Montánchez, y como prácticamente no hay viento
me planteo volar un triángulo con todos los requisitos de FAI (Prácticamente
equilátero y con los puntos de viraje declarados antes del despegue),
de más de 150 Km. que creo que hasta la fecha ningún piloto
español ha conseguido volar.
Me hago la foto con la declaración de la prueba que intento volar,
que consiste en ir hacia el sureste a Zorita (56 km), luego al cruce de
carreteras que está a 8 km al sur del embalse de la Vid, al noroeste
de Jaraicejo (51 km), y vuelta al campo de Cáceres (52 km). En total
159 km.
Despegamos pasadas las 13:30 y el primer tramo es el más sencillo,
ya que sobre la sierra de Montánchez ya se ven nubes que continúan
con la cara sur de la sierra de Guadalupe, en cuyo pie y al principio se
encuentra el pueblo de Zorita. Nos alegra en este tramo cruzarnos en sentido
contrario, con varias alas del grupo de los franceses de los hermanos Sauviron,
que están volando desde el campo de la Aldeacentenera a 20 km al
noreste de Trujillo y a 60 km de nuestro campo.
Hecha la baliza, cojo techo de nubes a 3100 mts., para planear en un
área sin nubes hacia el norte dejando Trujillo por la izquierda,
y sin encontrar nada hasta tener unos 400 mts sobre el suelo. Hay que ir
con cuidado para no pinchar, pero a medida que nos acercamos a la segunda
baliza y a las estribaciones de las sierras de Miravete y de las Corchuelas,
mejoran mucho las condiciones siendo muy fácil mantenerse en el
techo por esa zona.
Pierdo bastante tiempo intentando localizar el cruce de carreteras que
lo situaba más al norte, pero aún son las seis y me queda
tiempo para terminar la prueba.
A medida que me alejo de las sierras las condiciones van empeorando,
pero con mucha emoción consigo encontrar las térmicas necesarias
y cruzando la sierra de Cáceres por el este, encuentro la última
ascendencia que me asegura llegar al Campo antes de las 8:00 p.m. y cerrar
el triángulo. "Prueba superada".
El día siguiente, jueves, se presenta parecido al día
anterior, y nos planteamos volar distancia ya que aunque no hay viento,
Roberto quiere volar su primer doscientos. Volamos juntos Montánchez
y la cara sur de la sierra de Guadalupe que funciona estupendamente, y
la primera dificultad aparece al atravesar la sierra por Gañamero,
Guadalupe, Alia y Puerto de San Vicente. Se ven nubes adelante que continúan
en la cara norte de los Montes de Toledo, que con techos de 3.800 mts nos
permiten volar muy rápidos, aterrizando sobre las 8:30 en Villafranca
de los Caballeros volando 257 Km. y consiguiendo Roberto su primer 200
Km.
El viernes nos pilla bastante cansados, la recogida a terminado después
de las cinco de la madrugada, y nos limitamos a hacer algún vuelo
local ya que además ha entrado una masa de aire frío en superficie
que ha empeorado las condiciones de vuelo. Al grupo aprovechando el fin
de semana se incorporan Alejandro el Ruso y Enrico Lucarelli. Solamente
se va de Cross Alejandro que termina pasado Jaraicejo.
Llega el sábado y por primera vez en la semana aparece el viento.
Intensidad de unos 15 Km/h. Estamos todos muy motivados a hacer distancia
menos Alejandro, que con dolores de espalda, se ofrece samaritanamente
a hacer la recogida.
Empezamos los remolques sobre las 13:00 pero el día aún
no funciona. A las 13:30 ya se encuentran térmicas más fuertes
pero se acaban a unos 600 mts del suelo. Roberto empieza su cross pero
en estas condiciones no consigue sobrevivir y aterriza a unos 30 km. del
campo.
Enrico repite arrastre y muy bajo encuentra una térmica que le
permite iniciar su viaje. A continuación salgo yo remolcado por
Martina, que le debo indudablemente el récord que alcanzamos.
Las térmicas suben bien pero se acaban muy pronto, a unos 700
mts., y se baja bastante en las transiciones. Se trata de ir aguantando
y progresando con el máximo esfuerzo, sabiendo que a medida que
pase el tiempo las condiciones irán mejorando.
Por otro lado, saber que Enrico está por delante y aguantando
bien es una motivación añadida para tratar de mantenerme
en el aire y evitar lo que ocurrió hace dos años, que en
un día parecido yo me hundiera y el superara mi récord volando
257 km.
Así, con menos de 700 mts. de techo de la primera térmica,
planeo hacia el norte del pantano de Valdesalor haciendo inevitablemente
mi primer punto bajo. Por suerte, tanto Enrico como yo hemos volado bastante
la ruta hacia Trujillo y eso nos ayuda.
Consigo subir algo más que en la primera térmica y planeo
hacia la orilla sur de la carretera de Cáceres-Trujillo. Dos térmicas
más y llego a Trujillo, donde alcanzo a ver a Enrico que me saca
una térmica y algo de altura. Conseguimos algo más de 1000
mts. sobre el suelo lo que aún no nos permite relajarnos. Decido
cruzar la sierra dejando Deleitosa a mi izquierda, mientras veo a Enrico
girando con buena altura a la izquierda de mi ruta, que pretende ser más
por derecho. No consigo tanta altura como él y me cuesta bastante
cruzar la sierra, con el único consuelo que aún más
metida en la sierra y más baja que yo se encuentra otra ala del
grupo de los franceses.
Progresando hacia el este-nordeste, y con más pena que gloria,
consigo atravesar las diferentes sierras hasta llegar a la última,
que es la sierra de Altamira en su lado más occidental, deteniéndome
bastante tiempo sobre ella intentando coger altura, que me permita tirarme
al llano en sotavento con posibilidades de éxito.
Se ven ya algunos cúmulos altos al norte de los Montes de Toledo,
y con unos 1200 mts sobre el suelo planeo con mucha descendencia en esa
dirección. A unos 300 mts del suelo encuentro una ascendencia fuerte
que me lleva al techo del día de 3.700 mts. Ahora se trata de correr,
ya que sólo hemos hecho 120 km y son más tarde de las seis.
El viento se mantiene de oeste de unos 15 a 20 km/h por lo que aunque ayuda,
tampoco ayuda demasiado.
Antes de llegar al sur de Toledo hay que atravesar una zona extensa
sin nubes. Dirijo mi planeo hacia una montaña aislada que se encuentra
al sur, con la alegría de que al llegar con algo más de 2000
mts encuentro una buena ascendencia que no me supone perder tiempo.
El día se va acabando pero mantengo mejor altura que en el vuelo
de dos días antes, con lo que tengo la esperanza de superar la marca
de los 257 km. Vuelo por el norte de Mora de Toledo, donde hasta hace unos
años existió un campo de vuelo sin motor con muy buenas condiciones
y todavía en base de nubes. El día va cambiando de tonalidad
por el atardecer y voy buscando La Guardia, sabiendo que ocho kilómetros
más allá alcanzaremos nuestro primer objetivo de volar más
de 257 km.
Sigo alto, bajando poco en las transiciones y encontrando ascendencias
suaves en las nubes que se van acabando. Antes de La Guardia se terminan
las nubes, pero se que de planeo de sobra superaré los 257 km. Si
encontrase algo más podría llegar a los 300 Km. Desvío
mi ruta algo hacia la derecha hacia Lillo, donde se encuentra otra formación
nubosa a unos quince km., ya muy deshilachada y muerta pero todavía
con núcleos oscuros. Llego con 2.400 mts. y son casi las nueve de
la tarde. Me llevo una gran alegría al ver que hay zonas donde consigo
subir hasta a 1 m/s.
Contacto con la recogida que me comunica que están debajo mía,
y que me están viendo y me animan a conseguir los 300. Mi GPS me
marca 285 km recorridos y he conseguido subir hasta 3.300 mts. Hago mis
cuentas suponiendo el suelo a unos 800 mts y veo que es posible batir el
récord de España de 321 km. considerando los 15 km de viento
en cola que llevamos. Apago la radio para no despistarme ni un pelo y me
concentro en volar la polar lo mejor posible, en un planeo de más
de media hora y casi cincuenta km., que termina a las 21:40 pasado Villar
de Cañas a 334 km de Cáceres.
Paso por teléfono mis coordenadas a la recogida y una hora después
estamos juntos para celebrar lo que hemos conseguido.
El domingo con la resaca del vuelo y de la recogida nos limitamos a
hacer algún vuelo local, y damos por terminada esta estupenda semana
que esperamos repetir el año que viene. Si queréis apuntaros
llamarnos al 689 440 132.
Saludos y buenos vuelos.
Carlos Puñet
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