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Un Ala Delta, como cualquier planeador,
en condiciones de aire en calma pierde altura. La altura es la energía
que permite volar a los planeadores, se pierde altura y a cambio se genera
velocidad y con ella la sustentación que mantiene el Ala
Delta volando en el aire.
Si no queremos que el vuelo dure apenas unos minutos, debemos aprovechar
las ascendencias. La forma más sencilla de mantenernos en
el aire volando, es mediante la ascendencia generada por el viento que
incide en una montaña, siempre que esta ascendencia sea superior
a la tasa de caída del Ala Delta. Este es el Vuelo de Ladera.
En
el gráfico 1 vemos como incide el viento en la montaña, estando
obligado a superarla. Este viento que antes tenía una dirección
horizontal (flecha negra) toma una dirección inclinada ascendente
(flecha roja) que podemos descomponer en una componente horizontal y componente
vertical (flecha azul) que es la que nos interesa en este momento. Esta
componente vertical varía según la velocidad del viento,
la pendiente de la montaña, y el ángulo de incidencia sobre
la misma, y si es superior a la tasa de caída del Ala, la
ganancia de altura es posible. Hemos dibujado el rotor que
se forma en el sotavento junto a una señal de peligro. Se
debe evitar esta zona pues las turbulencias que allí se generan
son extremadamente peligrosas. |
La
ascendencia no en uniforme a lo largo de toda la Ladera (gráfico
2), puede presentar grandes diferencias, pero se debe tener en cuenta la
aceleración del aire a los lados de la misma (efecto Venturi),
provocando zonas de menor presión y por tanto que generan descendencias.
Si se entra en estas zonas de la ladera, será difícil volver
a la zona adecuada, y siempre a costa de perder bastante altura. Por la
misma causa, aunque el efecto no es tan acusado, no se debe volar justo
en la vertical de la ladera. |
Por
esta razón las montañas adecuadas son alargadas, aunque tengan
poca altura, como la de la figura 2, pues con unas decenas de metros de
altura es suficiente. En diversas zonas costeras se vuela Ladera aprovechando
la ascendencia producida por el viento que incide en los hoteles (En las
Islas Canarias, entre otros sitios). La montaña de la figura 3 es
alta, pero al ser puntiaguda provoca que el viento escape por los lados,
generando muy poca ascendencia. |
El
vuelo de ladera se efectúa normalmente haciendo pasadas a lo largo
de la misma, efectuando giros de 180º al llegar al final de ella (es
una generalización muy burda, pero es para que se comprenda lo fundamental).
Los giros siempre se harán de cara al viento para evitar que este
nos eche contra la ladera o nos lleve al sotavento. Se puede ver
el circuito en la figura 4.
Mediante el Vuelo de Ladera, se pueden ganar cientos de metros, que
nos permitirán explorar lugares cercanos, para volver a la montaña
a recuperar altura (La Atalaya de Morey en Artà, una montaña
de 562 m., permite en ocasiones subir hasta 1700 metros). También
podemos hacer vuelos de distancia apoyándonos en sucesivas montañas,
pero lo veremos en un próximo capítulo.
Los primeros vuelos de permanencia serán de Ladera, hasta que
dominemos la técnica de los giros de 180º. Conseguiremos ganar
altura para poder alejarnos de la montaña y practicar los giros
de 360º, y además aprenderemos a controlar la velocidad. Toda
esta experiencia nos permitirá afrontar la siguiente etapa como
pilotos de Vuelo Libre: el vuelo térmico. |
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