MAL DE MONTAÑA CRÓNICO
Un Montañista que esta expuesto a grandes alturas presentara
los siguientes efectos:
-
La masa de glóbulos rojos y el valor del Hematocrito se vuelven
excepcionalmente alto
-
El ventrículo derecho sufre un aumento de tamaño
-
La presión arterial periférica comienza a caer
-
Sobreviene una insuficiencia cardiaca congestiva y
-
la muerte puede ser frecuente, a menos que el Montañista descienda
a menor altura.
FORMAS GRAVES DEL MAL DE ALTURA
EDEMA CEREBRAL Y EDEMA PULMONAR DE ALTURA
Estas dos formas graves del mal de altura, pueden ir precedidas de
síntomas leves del mal (dolor de cabeza insomnio, falta de apetito,
aturdimiento leve) o bien aparecer bruscamente en in alpinista previamente
sano, a causa de un ascenso de gran desnivel o realizado con gran rapidez.
En realidad, tanto el edema cerebral como el edema pulmonar de altura,
mas que dos entidades bien diferenciadas, son dos formas clínicas
de presentación de un mismo proceso de inadaptación a la
falta de oxigeno del ambiente al cual el Montañista se somete.
EDEMA PULMONAR DE ALTURA:
La mayoría de las muertes han sido producidas o favorecidas
por el hecho de no haber detectado el caso a tiempo, por no haber descendido
una vez instaurado el problema o bien por no haber llevado oxigeno como
suplemento de emergencia.
Se cree que es producido de la siguiente manera:
la hipoxia grave hace que las arteriolas pulmonares entren en un potente
estado de vasoconstricción, que es mucho mayor en unas regiones
que en otras, de modo que se hace fluir una mayor cantidad de sangre a
través de un numero cada vez menor de vasos sanguíneos pulmonares,
que aun no han entrado en constricción. Como resultado, la presión
capilar en esa parte de los pulmones se hace particularmente elevada y
sobreviene el edema local. A continuación la extensión del
proceso hace que cada vez sean mas las áreas de los pulmones que
sufren disfunción grave e incluso, a veces, mortal. Sin embargo,
al hacer que el Montañista respire oxigeno se invertirá el
proceso en el plazo de unas pocas horas.
Clínicamente, el edema pulmonar se presenta con un clásico
cuadro de ahogo, dolor torácico, dolor de cabeza, tos seca con esporádica
expectoración sanguinolenta, nauseas, y fiebre en algunos casos
superior a los 38ºC. La piel puede adquirir una coloración
azulada (cianosis) y la conciencia aunque bien conservada puede mostrar
un cierto grado de indiferencia en la conducta.
TRATAMIENTO:
La primera norma que debe aplicarse ante cualquier problema derivado
de la altura, es el Descenso, a cotas inferiores. Es la mas importante
y eficaz de las medidas a tomar. La segunda medida es administrar Oxigeno
a través de mascarilla, a una cantidad de 3 a 5 litros por minuto
y a una concentración no inferior al 40%. La mayoría de las
veces, la practica de estas dos elementales medidas es mas que suficiente
para solucionar gran parte de los casos. De no resolverse o apreciarse
mejoría con estas medidas, o cuando el descenso deba aplazarse durante
unas horas por motivos de fuerza mayor, la persona que acompaña
al Montañista que presenta tal gravedad, no deberá utilizar
medidas de uso estrictamente reservado al personal medico por ser su mala
o incorrecta utilización, potencialmente peligrosas, e incluso mortales.
EDEMA CEREBRAL DE ALTURA
Esta es la forma de presentación mas grave y rápida
del mal de altura. Debido a su especial situación anatómica,
el cerebro se encuentra protegido y a la vez rígidamente situado
en el interior de la caja craneal.
El edema cerebral agudo parece ser el resultado de la vasodilatación
local de los vasos sanguíneos cerebrales a causa de la hipoxia.
La dilatación de las arteriolas aumenta la presión capilar,
y a su vez produce fuga de liquido hacia los tejidos cerebrales. A continuación,
el edema cerebral puede producir desorientación grave y otros efectos
relacionados con la disyunción cerebral.
Cualquier aumento del volumen del cerebro debido al edema, se ve conflictivamente
limitado por la rigidez craneal, lo cual provoca síntomas neurológicos
con mucha mayor rapidez y gravedad que el proceso pulmonar anteriormente
descrito. El Montañista afectado, rápidamente puede llegar
al coma y debe preverse la administración de oxigeno y el descenso
a cotas inferiores, así como el de tomar medidas de tipo medico
cuanto antes.
OTROS EFECTOS DE LA ALTURA SOBRE EL ORGANISMO
Hemorragia Retiniana de Altura
La ascensión a alturas superiores a los 5.000 m., puede producir,
en el 50% de los Montañistas, hemorragias retinianas asintomáticas.
Su aparición puede ser precipitada por el ejercicio extenuaste y
el ascenso rápido de grandes desniveles en un solo día. Entre
los afectados, un pequeño numero de Montañistas presenta
hemorragias muy numerosas y próximas a la zona de visión
(mácula óptica), lo cual provoca defectos en la visión
(escotomas), que pueden ser mas o menos amplios e importantes en consonancia
con la zona afectada.
Estas lesiones son normalmente reversibles y no dejan secuelas, pero en
algunos casos pueden dejar lesiones permanentes. Ante cualquier defecto
de visión aparecido en el curso de la ascensión, la medida
mas importante y eficaz sigue siendo el descenso a cotas inferiores como
mínimo a 3.000 m. para tener efecto curativo. El Montañista
que sufre una perdida parcial de la visión no deberá ascender
de nuevo o por lo menos durante los dos meses siguientes a la aparición
del problema.
Trombosis
La aparición de trombosis cerebrales o pulmonares en el curso de
una ascensión a gran altura es una entidad de rara presentación
pero que reviste una gran gravedad. Los factores predisponentes para que
se produzca una trombosis en el Montañista situado a gran altura
son la deshidratación, la inmovilidad prolongada y la inevitable
poliglobulina que se produce invariablemente en todo Montañista
que permanece varias semanas en cotas muy elevadas. Todo ello lleva a la
situación de un aumento limite de la viscosidad sanguínea
y conduce a las condiciones ideales para producir el estancamiento sanguíneo
y el coágulo. Para evitar esta situación, deben tenerse siempre
presentes dos medidas elementales :
Mantener una buena hidratación, un buen aporte de líquidos
-pese al dificultad que esta operación representa en el entorno
de la alta montaña- y luchar contra la inmovilidad y el sedentarismo,
a base de movimientos de flexión , extensión e isométricos,
sobre todo de las piernas. Esta situación se da con mayor frecuencia
cuando la cordada de ataque se ve bloqueada a gran altura y con escasez
de espacio y de medios en el interior de su tienda por una larga tormenta
que les imposibilita cualquier intento de movimiento o descenso.
Es precisamente, en estas circunstancias cuando el Montañista debe
cuidar al máximo la ingesta de líquidos y practicar movimientos
corporales frecuentes, aunque sea en el reducido espacio de su tienda de
altura.
DETERIORO ORGÁNICO DE ALTURA
Como hemos apuntado anteriormente, a partir de los 5000 metros no es posible
la vida de una manera continuada, por tiempo indefinido,. debido precisamente
al hecho de que a partir de esta zona, los procesos de aclimatación
están ya tan limitados por la gran disminución del oxigeno
ambiental , que el metabolismo del organismo tiende a perder en rendimiento
en vez de ganarlo, como es habitual para poder realizar una actividad física
adecuada. Se pierde peso de una manera lenta y continuada - por disminución
de la grasa corporal y del volumen muscular- y también el apetito.
Por esta razón, se aconseja, para evitar los problemas de la altura
a largo plazo, que la permanencia en zonas montañosas situadas a
grandes cotas se reduzca al mínimo tiempo eficaz posible para cumplir
el objetivo propuesto.
Por un lado, se debe dar un tiempo prudencial de aclimatación, pero
por otro - que depende del deterioro sufrido a largo plazo la permanencia
no se debe prolongar en exceso. Este hecho es bien conocido por los alpinistas
expertos que frecuentan la zona andina o himalayana. los cuales evitan
las estancias prologadas a gran altura e intentan cumplir su objetivo alpinistico
en el mínimo tiempo posible.
ASPECTOS PSICOLÓGICOS
Durante la ascensión a picos situados a grandes alturas, el cansancio
extremo y la relativa falta de oxigeno del ambiente pueden alterar los
delicados mecanismos psicológicos del alpinista. El momento mas
peligroso para este tipo de alteraciones es la jornada del asalto final,
cuando la menor disposición de oxigeno ambiental se asocia al cansancio
extremo, al cercano agotamiento de sus reservas físicas y a la gran
tensión emocional derivada de la dificultas del recorrido y de la
responsabilidad que asume el alpinista al pesar en sus espaldas la clave
del éxito definitivo de una empresa colectiva.
La lucha por la victoria pone a prueba su inteligencia, su capacidad física,
su disposición al sufrimiento y su tenacidad frente a las constantes
dificultades del difícil recorrido final. Es en el límite
de sus capacidades para avanzar, cuando pueden aparecer los peligrosos
trastornos psicológicos en forma de: alucinaciones visuales y auditivas,
alteraciones en la percepción de la realidad, indiferencia hacia
lo que le rodea, falta de sensación de peligro y deseo constante
e invencible de abandonar la lucha, de echarse al suelo, sobre la nieve
para dormir, completamente insensible al riesgo que comporta su decisión.
Las alucinaciones se han descrito con relativa frecuencia, y en general
se manifiestan en forma del llamado fenómeno del compañero
imaginario, veamos dos casos muy demostrativos:
· El mismo cansancio nos hace ver visiones, y es curioso, los
tres notamos la presencia de una cuarta persona inexistente por descontado
que nos acompaña
· Vivimos en un mundo de fantasías: ¿que hace aquel
campamento de pieles rojas allí arriba? ¿Por que no salieron
a saludarnos cuando subimos? Probablemente a estas horas deben estar ya
durmiendo...*
· Es curioso, pero el mismo color de las rocas o bien la dificultad
que supone el hecho de evitarles hacen que me den la impresión de
ser autos aparcados en nuestro camino*. Hacia 25 horas que el equipo de
tres alpinistas habían salido del último campamento en dirección
a la cima de 8026m del Annapurna Este.
Seis años mas tarde Reinhold Messner, el conocido alpinista que
consiguió subir en solitario y sin oxigeno suplementario al Everest,
describe también fenómenos similares;
¿Hay alguien hablando por aquí cerca? ¿Hay alguien
ahí? Y de nuevo vuelvo a escuchar solamente el soplo de mi respiración
y el latido de ni corazón. Pero, ¿ otra vez están
ahí? En medio de este silencio, cualquier ruido, cualquier sonido
mas intenso que el rumor del aire se traduce en una palabra. Me asusto
a menudo porque me parece escuchar por aquí cerca unas voces: serán
las de Mallory y de Irvine?* . *...aquellas voces de nuevo: las había
oído hace 2 años en el Nanga Parbat...Mi fuerza de voluntad
su debilita; cuanto más ando menos importante me parece llegar hasta
la cima y me siento más indiferente hacia mi mismo.
La atención ha disminuido y mi memoria se ha ido debilitando. Noto
que el agotamiento psicológico es aun mucho más intenso que
el agotamiento físico: seria tan agradable sentarse por aquí
cerca, y sin hacer absolutamente nada. pero.. ¡por eso mismo tan
peligroso! Entonces, la muerte por agotamiento debe ser como la de la congelación,
bastante agradable..*
Dejando aparte las alteraciones psicológicas aparcadas en situaciones
extremas, recordaremos las que se han recogido por la simple exposición
a la altura de 5000 m., durante un tiempo prolongado:
-
Importante aumento de los sentimientos paranoicos y de las actitudes obsesivo
- convulsivas. Preocupación por pequeños detalles, dificultad
para recordar hechos dificultad para tomar decisiones, preocupación
para que los demás no le quiten el lugar en la cordada de ataque
a la cima, sentimiento de que los demás lo van a abandonar si afloja
el paso, de soledad, de falta de solidaridad de los demás.
-
Depresión.
-
Deterioro general de las funciones mentales intelectivas en un 50%, retardo
psicomotor y disminución de la capacidad de reconocimiento.
-
Sentimientos de angustia y de agresividad, pero en menor grado de lo que
cabría esperar: se ha interpretado que el alpinista sublima sus
tensiones a favor del buen funcionamiento del grupo, del cual en el fondo
dependen el mismo y el éxito de la empresa que le ha motivado participar
en ella.
El conocimiento de estos fenómenos psicológicos es de gran
importancia no solo para el médico de una expedición, sino
para el propio líder, el cual, en su rol de jefe. deberá
calibrar y matizar expresiones y conductas aparentemente fuera de tono
de los compañeros situados a gran altura, para así interpretarlas
en su justo punto. Los mismo montañistas durante la expedición
reconocen, en el corto margen de unos días, que su conducta, que
su actitud de lucha y de solidaridad, varia según estén en
el campamento base o luchando a gran altura para abrir la brecha que les
llevará hacia un nuevo campamento o hasta la cima.
Aparte de los trastornos psicológicos descritos, debemos señalar
un factor de gran trascendencia en la supervivencia del Montañista:
la tenacidad, la voluntad de alcanzar su objetivo. Si no fuera por este
sentimiento , por esta profunda capacidad mental del hombre, ninguna de
las grandes conquistas Montañistas, ninguna de las más arriesgadas
exploraciones a los más recónditos puntos de nuestro planeta
se habría realizado jamas.
Esta misma ambición esta misma fuerza de voluntad, a caballo entre
la curiosidad por lo desconocido y el anhelo de someterse personalmente
a prueba frente a las dificultades mas arriesgadas, es la misma que ha
mantenido en este hombre la fuerza suficiente para seguir adelante contra
todo pronóstico hasta conseguir su propia salvación y la
de los demás en las más difíciles condiciones de supervivencia
durante un accidente.
Esta virtud, esta tenacidad, esta voluntad de luchar frente a cualquier
adversidad es la que debe prevalecer en los jóvenes que acuden a
las escuelas de montaña, guías o equipos de salvamento y
socorrismo. Este espíritu es el que en condiciones extremas ha representado
la diferencia entre el rescate o el fracaso, entre la vida o la muerte.
PREVENCIÓN Y TRATAMIENTO DEL MAL DE ALTURA
PREVENCIÓN
La reflexión sobre los accidentes ocurridos en la montaña
puede sernos de gran utilidad para evitar los errores cometidos en aquellos
casos. La primera norma a seguir para la para la prevención del
mal de altura es la ascensión lenta, para dar tiempo al organismo
a aclimatarse.
Las pautas de ascensión diaria señaladas anteriormente pueden
ser de gran utilidad práctica. Si durante la ascensión aparecen
síntomas leves del mal de altura, reposar durante 24-48 h. puede
ser suficiente. Si los síntomas no desaparecen o se agravan, es
descenso es imperativo y debe realizarse siempre acompañado. Se
descenderá , como mínimo, unos 400 metros permaneciendo en
reposo en la cota inferior al menos durante dos días.
Parece ser que la dieta hiperglucídica, rica en hidratos de carbono,
féculas, azúcares que favorecen la aclimatación y
tiene un efecto comparable al descenso de la altura fisiológica
en unos 700 m. representa que a 4000 m. , siguiendo este tipo de dieta,
para el cuerpo sólo estaríamos a 3.300 m. Durante las fase
de reposo en los campos inferiores se debe reequilibran la dieta a base
de proteína y grasa.
PREVENCIÓN DEL MAL DE ALTURA
Ascensión Lenta: no superar los 400 m./ día de desnivel,
a partir de los 3.500 m.
Planificar jornadas de descanso: dormir a la misma altura dos noches consecutivas
Dieta hiperglucídica: rica en azúcares, féculas.
Síntomas leves: no continuar la ascensión hasta no haberse
recuperado.
Síntomas màs intensos: descenso inmediato, siempre acompañado.
TRATAMIENTO
El reposo, una buena hidratación y una dieta hiperglucídica
bastan para tratar los casos leves, que se resuelven en el plazo de 24-48
horas. Debe prohibirse el ascenso a personas que padecen síntomas
de mal de altura -aunque sean leves- por ser potencialmente muy peligrosa
su evolución en personas mal aclimatadas y que continúan
ascendiendo , pese a presentar síntomas de mal de altura.
Si los síntomas empeoran en el curso de las próximas horas
debe organizarse el descenso del afectado, siempre acompañado y,
a ser posible, por debajo de los 400 m. de la cota donde se hallen situados
previamente.
Para tratar sintomáticamente el dolor de cabeza, una vez se han
seguido las instrucciones precedentes pueden utilizarse los analgésicos
comunes- ASA, paracetamol- y si el dolor es muy intenso, asociaciones analgésicas
con codeína, cafeína o ergotamina. Se ha propuesto también
la práctica de hiperventilaciones forzadas dad 10 a 15 minutos,
y el masaje de las arterias temporales.
En manos expertas se puede utilizar la terapéutica acupuntural o
de reflejoterapia, la cual ha sido de utilidad. Puede también utilizarse
la coca- Eritroxylon Coca, la planta divina de los incas- en forma de hojas
masticada, tintura madre o bien en disoluciones dinamitadas -homeopática-
más seguras, al evitarse sus efectos secundarios o de sobredosis.
Aparte de la coca, que tradicional e históricamente en conocida
por su eficacia en el mal de altura-puna o soroche para los indios-; la
acetazolamida se ha demostrado eficaz para el tratamiento de sus síntomas,
así como del fenómeno de la respiración periódica,
que puede producir insomnio. La dosis oscila entre 250 y 500 mg. Entre
sus efectos, destacan: aumento del flujo sanguíneo cerebral, disminución
de la formación y de la presión de LCR (liquido cefalorraquideo),
mejoría de la función renal con disminución de la
proteinuria, de la hipoxia y, el más importante, la acidificación
metabólica, que actúa como estimulante respiratorio y secundariamente
como promotor de una mejor oxigenación tisular. Tiene un moderado
efecto diurético.
En cuanto al insomnio de altura, sobre todo si es provocado por las pausas
de la respiración periódica, debe tratarse con acetazolamida,
pero nunca con hipnóticos o sedantes, que pueden empeoran aún
más el crítico desequilibrio en la oxigenación, al
deprimir la respiración. Se el Montañista está bien
aclimatado y el insomnio se debe a motivos de tensión emocional,
pueden usarse sedante o ansiolíticos pero a dosis bajas - por regla
general la mitad de la dosis habitual- y del tipo de acción rápida
y vida medio corta - pro ejemplo, triazolam- que a las ocho horas ya han
dejado de actuar y no interferirán en la actividad posterior.
Sìntomas Graves
-
No retardar el descenso iniciarlo de noche si es preciso.
-
No esperar a la llegada del helicóptero o grupo de rescate Iniciar
el descenso de inmediato.
-
Debe acompañarse siempre al Paciente.
-
El paciente puede no ser capaz de tomar decisiones correctas: debe insistirse,
aunque sea contra su voluntad, debe descender.
-
La medicación no substituye al descenso. Si hay médico disponible
podrá administrar medicinas y oxigeno.
-
El paciente debe descender aunque se se le haya administrado tratamiento
médico.
Extraído de http://www.sos-emergencias.es
por Alejandro Spiznagel.
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