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Autor Tom Bradbury - Traducción y edición: Javier
Higueras. |
| Si puedes dedicarle algún tiempo, mientras esperas para despegar
o cuando caminas por el campo abierto; intenta observar el desarrollo de
una nube individual. Los pilotos que regularmente hacen largos vuelos y
que compiten con éxito son, normalmente, buenos intérpretes
del cielo. Los principiantes puede que no se percaten de todos los indicios
de las ascendencias o de las descendencias. Una vez en el aire, resulta
mucho más difícil ver lo que todas las nubes están
haciendo; merece la pena pues, observarlas desde el suelo para aprender
sus modos de comportamiento. |
| Las térmicas cuando hay un viento ligero
Una brisa suave, a menudo estimula el desprendimiento de las térmicas.
En condiciones de calma total, se pueden generar reservas de aire caliente
bastante grandes antes de que algo provoque una perturbación, lo
suficientemente importante, como para que se produzca una buena térmica.
Si hay una brisa ligera, el aire caliente es empujado suavemente sobre
el terreno hasta que alcanza un obstáculo.
La
Fig. 8 ilustra dos posibilidades. La sección inferior muestra un
disco superficial de aire caliente que choca con una línea de hangares
disparándose y produciendo una serie de "plumas" que se transforman
en burbujas a medida que ganan altura. A medida que el tiempo pasa, la
reserva de aire se agota totalmente y la térmica muere. La periodicidad
del fenómeno dependerá del tiempo que tarde el campo
de vuelo en calentarse otra vez. Cuando el sol está bajo, puede
pasar mucho tiempo. La sección superior muestra la pendiente del
borde de una meseta que actúa como fuente de disparo. Frecuentemente
esto es más efectivo que un obstáculo a bajo nivel. El desnivel
de la pendiente supone una incitación para que el embrión
de térmica comience a elevarse y, el terreno más alto (que
está más seco y se calienta antes) proporciona una buena
reserva que alimenta a la térmica a medida que ésta deriva
sobre aquel. |
| Una ayuda inicial no hace que la térmica sea mucho mejor
Uno podría pensar que una vez dado un empuje inicial pendiente
arriba éste haría que la térmica creciese más
rápidamente y que subiese más alto. Esto no parece ser refrendado
por los cálculos. El proceso de penetración (ver la segunda
entrega del artículo) depende, en gran medida, de el régimen
de subida de la térmica. Cuando ésta sube más rápido
la penetración es mayor. Como resultado el exceso de velocidad es
perdido pronto una vez que la térmica se ha distanciado de la ladera. |
| El efecto "aspirador"
Algunas regiones llanas pueden generar una enorme área de aire
caliente que permanezca esperando hasta que algún disparador libere
la térmica. Una vez que la térmica ha brotado es arrastrada
por el viento recogiendo más aire caliente. El aire se puede elevar
como una columna casi continua o en una serie de burbujas ligeramente espaciadas
que son "arrancadas" por la térmica que pasa por encima. El resultado
es una térmica de gran duración. El flujo hacia la base de
la térmica puede traer aire de varias direcciones. Si el aire sobre
la superficie sufre una ligera rotación inicialmente, la concentración
bajo la térmica incrementa la velocidad de giro. Después
se produce un remolino de polvo visible. En regiones desérticas
los remolinos (dust devils) pueden caminar sobre el terreno durante muchos
minutos y elevarse a 7.000 pies o más. En el Reino Unido donde el
calentamiento solar es menos potente, la mayoría de los remolinos
tienen una vida corta y raramente suben mucho; yo los he visto aparecer
antes de que nadie se hubiera dado cuenta de que eran aprovechables. |
| Vientos fuertes
Los vientos fuertes causan turbulencia la cual rompe el flujo horizontal
de forma que parte del aire (que se mueve rápidamente) incide contra
el suelo. Entonces las térmicas parecen ser arrancadas del suelo
antes de que estén preparadas para partir. Resulta entonces, que
parecen ser incapaces de organizarse debidamente hasta que no alcanzan
una altura mayor. Hay burbujas de ascendencia muy estrechas e irregulares
en las capas más bajas pero raramente algo aprovechable. Más
arriba es probable que las térmicas continúen siendo estrechas
y normalmente turbulentas también. Arriba en la base de las nubes
las térmicas pueden ser tan fuertes como en los días con
vientos suaves, pero más abajo están demasiado rotas para
ser giradas. En ocasiones volar recto contra el viento da mejores resultados
que girar.
La
Fig. 9 muestra térmicas siendo extraídas de la superficie
por el flujo turbulento que hay cerca del terreno. No parecen formar burbujas,
al menos cerca del suelo. El aire se eleva en forma de columna rota y demasiado
estrecha para ser girada. En A se produce un parche abombado de nube. En
C la ascendencia pierde cantidad de movimiento y la nube es doblada y en
D decae. En el dibujo superior, la nube E ha pasado el nivel de condensación
con una mayor energía y se ha revitalizado. La extraña burbuja
puede empujar hacia arriba desde la nube. Con térmicas tempranas
es bastante común ver que la base de la nube se inclina hacia arriba.
En el lado donde pega el viento una cola marca el final de una "pluma".
Las colas son una característica que se da con vientos fuertes y
térmicas débiles. Yo no he encontrado, hasta el momento,
ninguna ascendencia aprovechable en estas colas. |
| El efecto del agrupamiento
Al hablar de la vida de las nubes uno necesita hacer la distinción
entre lo que son células individuales y líneas o agrupaciones
de nubes, las cuales duran mucho más tiempo. Las grandes agrupaciones
de nubes están formadas por muchas células. Las que están
en el exterior tienen una vida corta porque están expuestas a la
erosión del aire circundante. Las células cercanas al centro
del grupo gozan de una existencia más protegida; el anillo exterior
de nubes las protege de la erosión por contacto con el aire seco,
de forma que pueden crecer mucho más. Muchas veces, uno puede poner
rumbo hacia una gran agrupación de cúmulos con la confianza
de que, seguramente, habrá ascendencia en algún lugar bajo
ellos; incluso aunque nos lleve quince minutos llegar hasta allí.
Las nubes aisladas son mucho menos fiables. Pueden tener un aspecto muy
bueno al verlas desde la distancia, pero en demasiadas ocasiones comienzan
a expirar justo cuando las alcanzas. |
| Duración vital de una nube cumuliforme
Hay gran cantidad de pilotos excesivamente locuaces que se deleitan
contando a sus compañeros lo buena que es la ascendencia en la que
están. La información acerca de una térmica en particular
puede alentar el ánimo del piloto que viene detrás, pero
raramente tiene un uso práctico a menos que los dos pilotos se puedan
ver el uno al otro. Pocas térmicas perduran mucho tiempo a no ser
que estén rematadas por grandes nubes, las cuales pueden se vistas
por todos los demás. En los días azules una voz por la radio
diciendo: "hay un +4 sobre Cowley" raramente es de mucha ayuda para el
piloto que está saliendo de Didcot, que está a algunas millas
de distancia. Normalmente esta espléndida térmica habrá
partido, hace mucho tiempo ya, antes de que llegues allí.
Por cuánto tiempo perdura un cúmulo, parece depender de
varios factores:
1. El volumen de la nube. Cuanto mayor sea, más tiempo
durará.
2. Su esbeltez. Entendiendo esto como la altura de la nube dividida
por su anchura, las nubes de menor esbeltez serán las que duren
más. Por ejemplo, una nube alta y estrecha con una esbeltez de 4
tiende a tener solamente la cuarta parte de vida activa que un nube achatada
con base grande o poca altura. Si alcanzas una nube de gran esbeltez justo
en el momento en que ésta comienza su vida, puedes ser arrastrado
a gran velocidad hacia arriba por varios miles de pies, pero solo si puedes
permanecer en la burbuja.
3. La hora del día. Las nubes tienen una vida más
corta por la mañana que por la tarde y las térmicas que más
duran parece que las encontramos a última hora de la tarde.
4. La base de la nube. Cuanto mayor sea la burbuja térmica
y el cono de ascendencia debajo de ella, más alto podrá subir.
Las bases altas normalmente van acompañadas de altos conos de ascendencia
y de grandes burbujas en altura. Si la base de la nube está por
debajo de 2.000 pies, como puede ocurrir cuando los primeros cúmulos
de la mañana aparecen, las burbujas son frecuentemente pequeñas
y las nubes tienen una vida breve. Las nubes pequeñas pueden estar
muertas en un par de minutos (aunque continuaremos viendo sus restos durante
unos cinco minutos más). En las tardes de verano, cuando las bases
de las nubes pueden estar por encima de los 5.000 pies, sus conos de ascendencia
a menudo pueden extenderse una gran distancia por debajo de la nube y la
burbuja de la parte superior es mucho más grande que por la mañana.
Tan grandes térmicas tienen una vida prolongada (un cuarto de hora
o incluso más).
A horas un poco más avanzadas, incluso cuando la base de las
nubes está tan cerca de la capa de inversión que la propia
nube tiene muy poco espesor, uno se puede encontrar con pequeños
cúmulos planos que funcionan durante media hora o más. En
esta situación las nubes activas están casi siempre más
separadas que durante la mañana. |
| Fuentes de térmica semipermanentes
Hay otro modelo de nubes que disfrutan de una vida muy prolongada. Estas
son las que tienen un suministro subyacente de aire caliente que no se
agota. Con un viento calmado, un grupo de cúmulos que esté
anclado a una montaña puede permanecer allí durante horas,
muchas veces hasta el ocaso, siempre que la nube no se haga tan grande
que deje las laderas de la montaña bajo su propia sombra. No obstante,
si observas estos cúmulos ortográficos, observarás
que las torres individuales tienen corta vida; el banco de nubes permanece
activo porque está formado por una gran familia de cúmulos
que crecen sobre la misma zona; cuando una torre decae hay otra que se
eleva en las inmediaciones tomando el relevo. |
| Calles de cúmulos
Estas tienen una vida prolongada también, pero que es debida
a una circulación especial en la que el aire sigue un camino helicoidal.
Una vez más, cada célula individual no perdura por demasiado
tiempo, aunque la calle es continuamente rellenada por células nuevas
de forma que, su vida efectiva es larga. |
| Los signos de un cúmulo activo
Uno
debería de buscar dos características:
A. Una parte superior en forma de cúpula bien definida
con otras cúpulas más pequeñas superpuestas sobre
las mayores. Esto denota que ha habido una buena térmica debajo.
(Pero puede que ya no esté funcionando bajo la base de la nube).
B. El aspecto de la base nos dice, normalmente, si hay una térmica
que esté alimentando todavía a la nube. Una base casi horizontal,
plana en un área de varios cientos de metros, casi siempre significa
que una térmica está, todavía, entrando en la nube
desde abajo.
Poco después de que la térmica se ha acabado, la
base pierde su apariencia horizontal. La parte superior de la nube continúa
creciendo por varios minutos más después de que la base ha
comenzado a desfigurarse.
C. Escapar lo más rápidamente posible de cualquier
cúmulo cuando la cumbre del mismo se rompe y la base se descompone.
Allí pronto puede haber una catarata invisible de aire descendente.
Este artículo no ha hecho más que rozar la superficie.
Hay mucho más de lo que tratar sobre este tema y espero hacerlo
en la próxima entrega.
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