|
|
Autor Tom Bradbury - Traducción y edición: Javier
Higueras. SKYWATCH 52 |
| Tom Bradbury continúa con su serie de artículos sobre
la nubosidad y, en este caso, nos lleva desde las extrañas nubes
en gancho o en anillo hasta las aparentemente ondulatorias nubes Pileus,
que pueden ser buenas fuentes de ascendencia si sabes hacia dónde
mirar. |
| Células nubosas sucesivas.
Algunas
nubes crecen en las zonas de barlovento y mueren después. La Fig.
5 presenta cómo una serie de células se desarrollaron sobre
Cotswold Edge (con unos 270 m. sobre el mar) y crecieron cuando viajaban
arrastradas por el viento. La Fig. 5 (A) muestra la célula original.
Las Fig. 5 (B,C,D y E) muestran cómo cada célula se eleva
hasta alcanzar un punto máximo y después se colapsa en el
lado de sotavento. El diagrama presenta solamente cuatro células
pero los bancos nubosos de larga vida están constituidos por muchas
más. El viento soplaba de izquierda a derecha, las células
se formaron a la izquierda y murieron a la derecha. En los días
como este, merece la pena ir hacia el lado de barlovento de cada nube y
permanecer alejado de la descendencia próxima al extremo de sotavento.
Las peculiaridades topográficas del terreno no son esenciales para
el comienzo de una línea de cúmulos. Algunos crecen magníficamente
sobre el océano. A menudo uno se da cuenta de que casi todos los
cúmulos tienen su mejor zona de ascendencia bajo un lado concreto
de la nube durante una buena parte del día. La parte de barlovento
es frecuentemente la mejor, si además este lado está soleado,
también tendremos muchas posibilidades de encontrar la mejor ascendencia
allí.
|
La
Fig. 6 presenta un ejemplo extremo de lo que puede ocurrir cuando las cumbres
de los cúmulos irrumpen en una capa superior con vientos mucho más
fuertes. A medida que la burbuja pierde cantidad de movimiento, la corriente
en chorro la rompe y, aunque aquella pretenda seguir ascendiendo aun con
debilidad, el viento la arrastra. El mismo efecto puede ser visto a menudo
con cúmulos más pequeños dentro de gradientes menos
marcados. La sección desgajada mantiene la forma de cúpula
en su parte superior y por algún tiempo tiene también una
base plana. En este caso, el hecho de la existencia de una base de nube
a una altura superior no debe hacernos pensar que sea allí donde
debemos ir. La ascendencia bajo esta base ha sido normalmente cortada.
Busca en la masa de la nube principal ya que es éste el lugar de
donde han sido arrancadas las células. La ascendencia debería
de estar todavía allí, bajo la parte más sólida. |
| Gradiente de viento y ganchos nubosos.
En ocasiones las térmicas se elevan dentro de una capa
estable que les obliga a disminuir su velocidad y que puede llegar a detener
toda ascendencia. Las inversiones son potentes barreras para las térmicas
y a menudo hay capas donde el viento también cambia. El gradiente
de viento sobre una inversión deforma las térmicas que se
adentran el él. Una térmica que ascienda con fuerza, puede
tener su parte superior doblada hacia abajo en forma semejante a la de
un gancho. Este gancho disfruta normalmente de una vida muy corta pero
la mejor ascendencia se encuentra, casi siempre, bajo la parte del
gancho que apunta hacia arriba. Evita el área donde el gancho comienza
a curvarse hacia abajo. Allí es donde la descendencia tiene lugar.
Los ganchos nos muestran el lugar donde el gradiente de viento se concentra.
Pequeños ganchos que se curvan en sentido contrario al movimiento
ascendente de la nube, aparecen en ocasiones (y muy brevemente) en el lado
de barlovento de un cúmulo en desarrollo. Estos pequeños
ganchos ponen de manifiesto un gradiente vertical localizado que se produce
en la frontera entre la nube que asciende rápidamente y el aire
que se mueve lentamente en el exterior. Esto puede ser considerado como
un signo de que hay una fuerte ascendencia justo dentro de la nube. |
| Anillos nubosos.
Ocasionalmente, cuando una nube pequeña ha producido un gancho,
el cuerpo principal de la nube se evapora quedando solamente la parte restante
con un aspecto de argolla de croquet. Estas extrañas formaciones
raramente perduran por mucho tiempo. Si pasaras por medio de este anillo
como si fueras una bola de croquet, verías que allí poca
cosa está ocurriendo. Toda la energía ha sido ya consumida. |
| Pileus.
La
Fig. 7 (A, B y C) presenta la formación de una nube Pileus. Pileus
significa gorro (en latín) y estas nubes tienen el mismo aspecto
de una pequeña lenticular. Primeramente aparecen sobre la parte
superior de un cúmulo en crecimiento. Una gran burbuja en crecimiento
se puede comportar con el aire como una barcaza de tosca proa haría
empujando el agua que tiene delante de sí. La ascendencia que experimenta
el aire que hay encima de una burbuja es normalmente muy débil,
por ello el hecho de que la nube Pileus se forme denota que el aire en
esa capa está ya muy húmedo antes de que las térmicas
comiencen. Los cúmulos potentes pueden crecer comenzando a formarse
al atravesar una nube Pileus la cual se queda atrás como un anillo
que rodea al cúmulo. La aparición de una nube Pileus puede
ser un aviso de que se vaya a producir estratificación nubosa. El
aire puede estar tan húmedo en altura que la cantidad de nubes puede
llegar a ser, en las horas posteriores, de 7/8. Las cimas de los cúmulos
necesitan mucho más tiempo para evaporarse cuando están rodeados
de humedad; con una evaporación lenta gran parte del terreno permanece
en sombra y las buenas térmicas escasean.
|
| Efecto similar al ondulatorio en una nube Pileus.
Las nubes Pileus pueden evidenciar un pequeño efecto de onda,
una
pequeña ascendencia, justo alrededor de un cúmulo en estado
de desarrollo. Incluso cuando no hay una nube Pileus visible, uno puede
experimentar ocasionalmente una ascendencia muy suave fuera de la nube,
en el contorno de un cúmulo. Una línea formada por grandes
cúmulos puede producir también un efecto parecido. |
| Ascendencia a lo largo de una línea de grandes cúmulos.
En la mayoría de las ocasiones, cuando se trata de grandes cúmulos
en línea, solo encontramos ascendencias debajo de ellos o en su
interior. El aire circundante que rodea las nubes normalmente desciende,
pero hay días en los que una convergencia hace que este mismo aire
experimente un ascenso muy débil. Es probable que la ascendencia
sea demasiado débil como para darnos un ascenso significativo, no
obstante lo que si nos permitirá es avanzar unas cuantas millas
con viento de frente, sin girar, yendo pegados al lateral de la nube. En
raras ocasiones uno puede incluso ser capaz de viajar sobre las cimas de
las nubes. Esta clase de ascendencia puede parecernos una onda de sotavento,
aunque la ascendencia es debida, probablemente, al crecimiento y expansión
de la línea de cúmulos. Normalmente uno se ve obligado a
volar muy cerca de las nubes para mantenerse dentro de esta débil
ascendencia. Los pilotos con mucha prisa puede que ni la noten. |
| El colapso de una nube y su reconstrucción.
Algunos
días el aire en altura es muy inestable pero también muy
seco. Una o dos células nubosas pueden dispararse hacia arriba con
gran velocidad, de forma que se escapan del cuerpo principal de la nube.
La burbuja aislada se evapora rápidamente en el interior del aire
seco. La Fig. 8 presenta tres estados de este proceso. (A) es la separación
de la burbuja. La línea a trazos marca la honda expansiva generada
por el "ascenso balístico" de la burbuja. La rápida evaporación
que tiene lugar en el interior del aire seco pronto disuelve la nube haciendo
al aire mucho más frío. Entonces toda la columna se desmorona
produciendo agujeros o incluso grandes aberturas en el cúmulo sobre
el que cae. La onda producida se expande (B) y nuevas células comienzan
a crecer a cada lado del cráter (C).
|
|
|
|