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Autor Tom Bradbury - Traducción y edición: Javier
Higueras. SKYWATCH 53 |
| En estas series sobre cómo y dónde encontrar ascendencias
en las proximidades de las formaciones nubosas, Tom Bradbury continúa
examinando las nubes Castellatus, las líneas de cúmulos y
las calles nubosas y algunos otros signos varios de actividad térmica. |
| Castellatus.
Esta
palabra significa "en forma de torre", como en un castillo. El término
puede ser usado para las torres nubosas que se elevan rápidamente
desde un cúmulo como vemos en la Fig. 8A. Las nubes castellatus
no tienen por qué tener ninguna conexión con el suelo necesariamente.
La ascendencia puede ser provocada por una convergencia en los niveles
altos y propiciada por la energía extra liberada cuando la nube
se forma. De este modo, no hay ascendencia bajo ellas. Los cúmulos
ordinarios tienen raíces invisibles formadas por térmicas
que se desprenden del suelo. Los castellatus pueden no tener ninguna raíz.
Durante los días calurosos del verano, pequeñas bocanadas
en forma de castellatus aparecen algunas veces sobre los 10.000
o 15.000 pies. Estas pequeñas bocanadas se llaman floccus1.
Son indicaciones muy fiables de posibles tormentas en un plazo de 24 h.
No pocos se pueden confundir al ver estas pequeñas formaciones.
Están demasiado altas para ser debidas a térmicas. Cuando
vienen de Europa2, a través de un mar frío es
obvio que no puede haber térmicas bajo ellas. He encontrado castellatus
que me han confundido, con unas bases a 6.000-8.000 pies y que parecían
consistentes. Me han remolcado hasta estas nubes para encontrar solamente
aire totalmente inerte, por varias millas, a una altura de unos 2.000-3.000
pies.
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| Líneas de cúmulos y calles nubosas.
Muchas nubes cumuliformes tienden a organizarse linealmente. Algunas
líneas pueden ser un fenómeno aislado, causado por un grupo
de montañas o una península que se extiende en dirección
al viento, pero una fuente orográfica no es esencial. Las líneas
de cúmulos también se forman sobre el mar. Si éstas
crecen a medida que se desplazan viento abajo y terminan formando bancos
de estratocúmulos, no se trata de verdaderas calles. Las calles
de nubes propiamente dichas, forman un patrón regular que puede
cubrir vastas áreas con filas de nubes paralelas e igualmente espaciadas.
Estas calles son formadas cuando hay una clara convección bajo una
inversión bien marcada. Las calles se pueden formar sin nubes también.
Cuando hay calles, el aire fluye de forma helicoidal. El aire sube bajo
la nube, se esparce hacia los lados bajo la capa de inversión
y se hunde en los espacios vacíos de nubes. En el nivel inferior
hay una confluencia hacia la calle para completar la circulación.
El aire se desplaza también con el viento de forma que el movimiento
resultante es una hélice. Lo importante es que se desarrolla una
circulación completa. Esto hace de las calles de nubes un fenómeno
de una vida bastante larga; algunas se extienden por cientos de millas.
Las calles de nubes están alineadas paralelamente al viento que
hay en el nivel de sus bases; el espacio ente ellas es de unas tres veces
la profundidad de la convección. Así, si las cumbres de los
cúmulos están a 5.000 pies, las calles estarán separadas
unas tres millas unas de otras (algunas veces un poco menos). El espacio
se mantiene despejado por las descendencias entre líneas de nubes,
descendencias que son, lamentablemente, fuertes. Uno necesita, frecuentemente,
cruzar los claros tan rápido como sea posible y perpendicularmente
a las líneas. |
| La modificación de la separación entre calles mediante
la supresión de algunas de ellas.
Si
la profundidad de la convección se incrementa, las cúspides
de las nubes suben más alto y la separación entre calles
se ha de alterar. Esto se produce no por una separación en abanico
de las calles, sino por la supresión de algunas de ellas y por el
reforzamiento de las que quedan.
Las calles son un instrumento espléndido para avanzar
en contra de viento, pero uno normalmente ha de cruzar a otra calle para
mantenerse dentro de la ruta o para evitar el espacio aéreo controlado.
En tal caso, tomar la precaución de no apuntar hacia el final de
una calle que está muriendo. Elíjase una calle que no esté
rota para ir hacia ella. Si la supresión está teniendo lugar,
la circulación se está modificando, subiendo más alto
bajo la calle que crece y descendiendo más en las franjas vacías.
A medida que las descendencias se amplían, destruyen las calles
intermedias. La Fig. 9 es una sección transversal con tres
calles formando parte de una circulación bien establecida con ascendencia
bajo las nubes y continuas descendencias entre las calles. La figura inferior
muestra lo que ocurre cuando la inversión se eleva. La circulación
se amplía y la línea intermedia es aplastada por las regiones
de descendencia que se expanden hacia afuera desde cada lado. La Fig.
10 presenta un dibujo en tres dimensiones del proceso. El extremo de
una calle situado viento abajo discurre bajo la zona de ampliación
de las descendencias.
Si cruzas por este punto puede que solo haya descendencias bajo la calle
nubosa. Resulta descorazonador tener que trabajar por unas cuantas millas
en dirección viento arriba aprovechando las pequeñas
y miserables ascendencias que quedan hasta poder alcanzar la parte
activa de la calle. Las fotografías hechas desde satélites,
muestran que se alcanza un estado límite cuando la inversión
es demasiado alta para la formación de calles. Esto puede ocurrir
en una corta distancia. Las calles de cúmulos que se forman cerca
de la costa oeste de Gales y Cornwall, pueden ser rotas cuando el aire
discurre sobre terreno alto y se producen nubes de lluvia.
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| Supresión de las calles por el efecto de una onda.
Cuando la velocidad del viento se incrementa con la altura es muy común
tener ondas de sotavento formando un ángulo recto con las calles
nubosas. A veces las ondas se producen en aire demasiado seco para que
aparezca ninguna lenticular. Allí donde el flujo de la onda está
ascendiendo las calles debajo de él se fortalecen y las líneas
nubosas se pueden ampliar. En la zona de la descendencia ondulatoria, las
calles pueden dejar de funcionar o incluso morir. Así, uno puede
encontrar grandes variaciones de ascendencias al recorrer una calle de
nubes en los días de onda. |
| Signos varios de actividad.
1. CAMBIOS DE COLOR.
Cuando las térmicas vigorosas atraviesan por primera vez
el nivel de condensación, las gotitas de la nube son muy pequeñas
y muy numerosas. Reflejan la luz del sol con mucha intensidad y por eso
estas nubes nuevas tienen un aspecto limpio y brillante. Después
se unen, se hacen más grandes y menos numerosas y reflejan menos
luz. Las nubes más viejas empiezan a volverse grises en comparación
con las células nuevas. Las nubes desteñidas muy probablemente
han perdido la mayor parte si no toda su ascendencia. No obstante, su apariencia
también depende del ángulo con el cual el sol las ilumina.
2. PROBLEMAS DE PERCEPCIÓN.
Después de haber estado volando en la misma dirección
durante mucho tiempo, uno se ha acostumbrado a ir a un sitio de la nube
en particular donde casi siempre hay buena ascendencia. Al dar la vuelta
en una baliza la apariencia de las nubes se altera y esto puede dificultar
nuestra habilidad para dirigirnos hacia la mejor ascendencia.
3. RECORTABLES DE CARTULINA.
Volando con el sol en la espalda es fácil que uno pueda
engañarse al ver un cúmulo de aspecto brillante. Cuando llegamos
bajo él uno se da cuenta de que la nube está hueca; no es
más que el decorado de un escenario que únicamente convence
cuando se ve desde el patio de butacas. Miradas con el sol de fondo uno
descubre que se trata de una farsa al ver que son demasiado transparentes.
4. NUBES ROMPECABEZAS
Cuando las agrupaciones nubosas comienzan a decaer, su descomposición
total puede comenzar inmediatamente, muy poco tiempo después de
que presentaran un aspecto respetable. El proceso puede generarse por el
colapso de una torre que subió demasiado alto y se evaporó
o por fenómenos aún más irrelevantes. Algunos días
se forman agujeros muy pequeños porque el aire seco que entra en
la nube ha comenzado a evaporar el centro de la nube. La evaporación
produce enfriamiento y descendencia. La descendencia provoca más
evaporación y la nube se empieza a descomponer en pequeños
trozos. Observa la sombra en el suelo. Si empieza a parecerse a un rompecabezas
escapa hacia afuera. La nube entera se va a disolver hundiéndose
en la descendencia. Todavía puede merecer la pena volar por el perímetro,
por si la descendencia central ha disparado alguna ascendencia por los
alrededores.
(1) Con aspecto grumoso, como de leche coagulada.
(2) El autor habla con relación a Gran Bretaña.
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