|
|
Autor Tom Bradbury - Traducción y edición: Javier
Higueras, de SKYWATCH 58 |
| Tom Bradbury describe la interacción entre los cúmulos
y el efecto de onda, y ofrece consejo para obtener el máximo partido
de estos tipos de energía.
Durante
las décadas de los cuarenta y los cincuenta, la convección
y las ondas de sotavento eran considerados como dos fenómenos independientes
que se excluían el uno al otro. Se creía que la convección
detenía la actividad ondulatoria y nadie buscaba ondas sobre un
campo de cúmulos. Hoy en día los pilotos a menudo encuentran
ondas sobre nubes cumuliformes. Algunas ondas parecen incluso requerir
que la convección las provoque.
|
| Calles de nubes y ondas.
Una de las primeras observaciones de ondas sobre cúmulos fue
hecha en Alemania. Un piloto que volaba rápido bajo una calle de
nubes tiró de la palanca y se salió hacia un lado para evitar
entrar en la nube. En lugar de encontrar descendencia él continuó
subiendo. El ascenso se prolongó hasta que subió por encima
de la calle de nubes. El primer meteorólogo que se interesó
por este fenómeno trató (por todos los medios, aunque sin
éxito) de encontrar la explicación a aquella ascendencia
en algún tipo de térmica de gran altura sin nube. Después
se vio que los vientos en altura soplaban perpendicularmente de las calles.
Las calles estaban actuando como una serie de lomas que producen ondas
en el flujo que discurre sobre de ellas. |
| Estudios americanos. Ondas paralelas a las calles de nubes.
Muchos años después este tipo de ondas fueron estudiadas
con gran detalle en los Estados Unidos usando aeronaves. Se vio que podía
haber una diferencia de hasta 20 nudos entre la velocidad de los cúmulos
y la velocidad del viento que soplaba perpendicularmente a ellos. La ascendencia
ondulatoria era detectable hasta los 30.000 pies. (Las calles con nubes
no eran indispensables ya que las calles de térmicas azules tenían
el mismo efecto).
Las nubes cumuliformes individuales también pueden producir ondas
cuando hay un gradiente de viento sobre ellas. Un cúmulo en proceso
de crecimiento se desplaza a la velocidad a la que el viento sopla más
abajo, allí donde la térmica se organizó. A medida
que la nube se eleva, los vientos más fuertes en altura rodean la
nube por los lados o por encima de la cumbre originando la onda. En el
caso de las nubes aisladas el efecto se pierde cuando la nube deja de crecer
y tales ondas son, normalmente, de vida corta.
Un modelo matemático en tres dimensiones sugirió que la
energía ondulatoria producida cuando las cimas de los cúmulos
golpean en una capa estable podía ser emitida hacia arriba hasta
niveles próximos a la estratosfera y ser después devuelta
hacia el nivel de los cúmulos. El proceso lleva una o dos horas,
quizá más, pero el resultado es que los cúmulos son
debilitados bajo la onda descendente y potenciados por la ascendencia ondulatoria.
Este proceso de ida y vuelta puede controlar el tamaño y el espaciado
entre los cúmulos. |
| Experiencia en el Reino Unido. Ondas perpendiculares a las calles
nubosas.
En el Reino Unido parece mucho más común que haya ondas
sobre calles de cúmulos cuando el viento no cambia de dirección
con la altura. En este caso las franjas ondulatorias se disponen perpendicularmente
a las calles, no paralelamente a ellas como los alemanes y los americanos
encontraron. La Fig. 1 es un esbozo del modelo de flujo ondulatorio que
se produce en el Reino Unido. La onda no siempre está marcada por
una nube lenticular: el aire en subsidencia sobre los cúmulos es
normalmente demasiado seco. El comienzo de una calle marca la posición
de la primera franja ondulatoria transversal. Aunque la ascendencia ondulatoria
también se produce sobre el espacio entre calles, es probable que
se más débil allí; la mejor ascendencia se produce
sobre los cúmulos.
Acceder
al interior de la onda es difícil desde los niveles bajos. Uno necesita
estar en la base de la nube antes de lanzarse al interior de la onda; la
entrada es más fácil aún subiendo por la nube.
Las ondas de altura amplían las calles nubosas bajo las áreas
de ascendencia ondulatoria y las estrechan bajo las zonas de descendencia.
Las zonas descendentes pueden ser lo suficientemente fuertes como para
romper la calle nubosa. En este caso uno puede adentrarse en la onda llegando
hasta el final de la zona de ruptura de dicha calle. El ascenso inicial
es normalmente muy lento. Éste puede ser interrumpido por fragmentos
rotos de cúmulos que se interponen en la zona. Si estás más
bajo que las partes altas de esos cúmulos, la ascendencia ondulatoria
tiende a desaparecer cuando la nube llega. Estos cúmulos pueden
ser evitados moviéndose a un lado u otro hasta que la nube ha pasado.
La ascendencia es normalmente más débil incluso entre las
calles nubosas, pero aún puede ser usada para mantener la altura
hasta que la nube intrusa ha pasado. |
| Cordones perpendiculares a las franjas ondulatorias.
Ocasionalmente las calles de nubes bien definidas pueden mermar hasta
convertirse en simples cordones o franjas muy finas de nube que discurren
paralelamente al viento y en ángulo recto con las fajas ondulatorias. |
| Grandes cúmulos que rebasan las nubes ondulatorias.
Las
ondas se encuentran incluso cuando el aire es notablemente inestable. La
Fig. 2 muestra nubes ondulatorias normales donde regiones de ascendencia
mucho más fuerte han producido un gran cúmulo que las rompe.
Sobre esta ascendencia de mayor potencia se ha formado un gorro lenticular
a unos 17.000 pies.
|
| Ondas que dependen de los cúmulos.
Los días en los que las condiciones no son exactamente las más
propicias para la formación de ondas, éstas pueden ser provocadas
por el inicio de la convección. La secuencia completa está
ilustrada en la Fig. 3. Los números a la izquierda indican la hora
aproximada de cada fase. Al comienzo de la mañana, cuando los valles
están llenos de aire frío, el flujo de los niveles bajos
está bloqueado. El aire frío, denso y muy estable, se resiste
a escalar las laderas de las colinas; prefiere buscar otro lugar más
fácil, por los valles, para bordear el relieve. Puede que haya una
suave brisa fresca sobre las colinas aunque no hay ascendencia en sus laderas.
Este aire frío también evita que cualquier flujo ondulatorio
pueda descender hasta los valles.
Cuando el sol ha calentado el terreno por varias horas (allá
por las 11 de la mañana), los cúmulos aparecen sobre las
montañas. Se forman allí antes; en parte porque las laderas
soleadas reciben más calor y en parte porque las colinas están
normalmente más secas que los valles.
Éstos primeros cúmulos permanecen anclados al terreno
alto por algún tiempo. Cada célula continúa creciendo
sobre los montes, es llevada por el viento y decae sobre los valles fríos
y húmedos. Las series fotográficas delatan claramente este
movimiento, pero para un observador casual el banco de cúmulos parece
ser un fenómeno estático unido a las colinas. Como resultado
la altura efectiva de las colinas es ampliada hacia arriba por este cinturón
de cúmulos de montaña que se forman ligados a ellas.
A
medida que los cúmulos en desarrollo crecen y se adentran en la
zona de vientos de altura más fuertes, inician el movimiento ondulatorio.
En este momento el bloqueo de aire frío de las capas bajas es roto
por el calentamiento solar; esto permite que el movimiento ondulatorio
profundice hacia el valle. La ascendencia en las laderas comienza y uno
puede ir desde la ladera hasta la onda pasando frente a los cúmulos
en crecimiento. Los pilotos que despegaron justo después de que
aparecieran los primeros cúmulos, pueden subir más y más
alto a medida que las nubes crecen, hasta que quedan bien establecidos
en la ascendencia de la onda sobre las cimas de los cúmulos. Los
que llegan más tarde puede que no sean tan afortunados.
En el momento en que los cúmulos se han hecho grandes, puede
que la formación nubosa ya no quede relegada exclusivamente a las
montañas sino que se extienda también a los valles. La ascendencia
ondulatoria abandona las capas más bajas y la única manera
de alcanzarla es ascendiendo bajo una nube, lo que probablemente te arrastrará
en la dirección del viento hasta la parte descendente de la onda.
En lo más alto, sobre los cúmulos, la onda todavía
está activa. Por la tarde los cúmulos mueren quedando solo
finas nubes estratocumuliformes y algunas lenticulares altas que proporcionan
ascendencias débiles. |
| Ondas tras la lluvia.
Hay otro modo de entrar en la ascendencia ondulatoria en estos días
de fuerte convección; después de que una lluvia fuerte haya
pasado. El cúmulo que se marcha deja tras de sí una banda
de aire subsidente además de un suelo bien humedecido que inhibe
la formación de térmicas. En esta fase, la onda es capaz
de sumergirse hacia los niveles bajos a donde uno puede acceder tras ser
remolcado por el avión. |
| Colapso de una onda tras el fin de la convección.
Los días en los que las ondas son iniciadas por los cúmulos,
el final de la convección puede también significar el fin
de la ascendencia de onda o, al menos, una gran disminución de su
intensidad. Sobre las Highlands, en Escocia, la dispersión de los
grandes cúmulos puede dejar un cielo de atardecer con elegantes
nubes lenticulares, ninguna de las cuales proporciona ascendencias fuertes.
A sotavento de las colinas más pequeñas de Gales, el final
de la convección a veces conlleva un desarraigo de todas las franjas
ondulatorias. Lo que parece ocurrir es que la onda se colapsa aunque las
franjas nubosas tardan algo más en desaparecer. Las nubes de onda
originales comienzan en ese momento a ser desplazadas de su posición.
Entonces, se produce una clase de efecto dominó. |
| El efecto dominó.
Esto
queda ilustrado en la Fig. 4. A medida que las ondas desaparecen, las franjas
nubosas firmemente ancladas pierden su amarre. Una faja nubosa profunda
no se evapora instantáneamente: comienza a deslizarse en la dirección
del viento. Normalmente la nube se dispersaría al adentrarse en
la zona de descendencias, pero cuando el movimiento ondulatorio ha desaparecido
no existen tales descendencias y la nube subsiste. Puede resultar desconcertante
si estás recorriendo lo que antes era una banda nubosa bastante
fiable (la nº 2 en el dibujo) y ves que el espacio entre ondas se
llena con la banda nubosa nº1 (segunda viñeta). Cruzar hacia
el frente de la banda nº1 no es problema porque la descendencia a
desaparecido. (Al igual que la ascendencia). Si, como a mí me ocurre,
eres un poco lento a la hora de tomar decisiones y sigues viajando a lo
largo de la franja, la ahora nube difunta se habrá unido ya a la
nube nº 3. El trío produce una nube bastante impresionante,
aunque sin ascendencia. Finalmente si miras hacia el suelo verás
que tú y el banco nuboso estáis viajando viento en cola,
demasiado rápido como para quedarse tan tranquilo.
|
|
|
|