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Autor Tom Bradbury - Traducción y edición: Javier
Higueras, de SKYWATCH 61 |
| Cumulonimbus monstruosos.
Este artículo trata sobre los grandes cumulonimbos, de los cuales
conviene mantenerse lo más lejos posible.
La
mayoría de los cumulonimbos pequeños se desarrollan en el
seno de masas de aire frío e inestable que vienen de las regiones
polares. Estas nubes dependen, en gran medida, de la inestabilidad generada
por el calentamiento del suelo, por eso normalmente mueren a la caída
de la tarde. Los más grandes cumulonimbos son rasgos característicos
del aire caliente que procede de regiones próximas a los trópicos.
Aunque también son dependientes del calentamiento del suelo, se
pueden desarrollar como resultado de la superposición de dos masas
de aire diferentes: una masa caliente y húmeda que se adentra bajo
otra fría y, frecuentemente, seca. Una de las características
de las enormes tormentas es que se desarrollan sobre un área muy
amplia y pueden persistir durante toda la noche, incluso cuando la nube
de tormenta es arrastrada sobre un mar frío.
Los pilotos de velero que entran en los cumulonimbos pequeños
normalmente pueden salir hacia el cielo azul en muy pocos minutos cuando
la situación se vuelve demasiado incómoda o peligrosa. Una
vez sumergido en el interior de un gran cumulonimbo, puede que a un piloto
no le resulte fácil escapar rápidamente. En lugar de tener
una amplitud de unas pocas millas, el monstruo puede haber crecido hasta
alcanzar un diámetro de más de cien millas con muchas células
activas en el interior de una campana nubosa que se presenta compacta y
estratificada. La ascendencia puede, en raras ocasiones, ser tan intensa
como para que el planeador sea lanzado mucho más arriba del nivel
en el que los sistemas ordinarios de suministro de oxígeno son capaces
de sustentar la vida.
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| Señales de aviso en los mapas del tiempo.
En verano se producen frecuentemente situaciones de tiempo soleado y
cálido cuando un área de altas presiones se desarrolla sobre
Inglaterra y el continente cercano. El centro de la alta generalmente se
aleja hacia el este y, al marchar, un flujo del sur comienza a traer aire
incluso más cálido hacia el norte. Durante tres o cuatro
jornadas la presión cae y la temperatura se eleva hasta que, un
día, ésta supera los 30 º C. Estas altas temperaturas
favorecen la evaporación y el punto de rocío se eleva, en
parte debido a la evaporación pero, principalmente, a causa del
transporte de aire tropical más húmedo. Al mismo tiempo un
frente frío se aproxima desde el oeste. Éste puede ser, en
sí mismo, inactivo pero puede traer consigo un surco en la parte
superior con aire mucho más frío a mayor altura. Los frentes
fríos son capaces de generar una línea de cumulonimbos, pero
muchas de las grandes tormentas estallan en el seno del aire caliente,
a mucha distancia por delante del frente frío y débil. Cuando
estas tormentas que preceden a los frentes ocurren, el frente frío
que las sigue es probable que se haga muy débil. |
| Grandes cambios en la dirección del viento en altura.
A
medida que la alta se aleja, los vientos de los niveles bajos comienzan
a intensificarse desde el sudeste. Sobre este aire húmedo y cálido
los vientos, a 15.000 pies y por encima de esta altura, son del sudoeste.
Estos vientos traen aire más frío y más seco sobre
el aire caliente y húmedo. Toda la región se hace, progresivamente,
más inestable, pero por el momento nada ocurre. Al principio el
aire cálido del nivel bajo está taponado por una inversión
a 4.000 o 6.000 pies que detiene la formación, incluso, de pequeños
cúmulos.
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| El efecto de la corriente en chorro.
A menudo aparece un tercer factor: la llegada de una corriente en chorro
proveniente del sudoeste asociada con el surco de los niveles altos. Cuando
las corrientes en chorro aparecen como avanzadilla de un surco en altura
casi siempre se produce un ascenso generalizado del aire; la mayoría
de las depresiones frontales comienzan de esta forma. El aire que se eleva
se hace menos estable. La inestabilidad puede ser incrementada cuando hay
aire húmedo en las capas bajas y aire seco en altura. Esto produce
una situación conocida como “inestabilidad potencial”. Los sondeos
parecen mostrar que el aire en altura es estable, pero el lento ascenso
lo hace violentamente inestable una vez que las nubes se han formado. |
| Los factores que preceden a las grandes tormentas.
Tres factores desestabilizantes se combinan a menudo para disparar las
tormentas:
(a) El avance extensivo de aire húmedo y cálido desde
el sur o el sudeste.
(b) La llegada en altura de aire más frío y mucho más
seco traído por vientos del sudoeste. (La conjugación de
los dos vientos, SE abajo y SW arriba, produce un gradiente de vientos
que puede controlar el modo en que se desarrollen los cumulonimbos.)
(c) El desarrollo de una corriente en chorro por delante del surco
en altura ocasionando un ascenso generalizado de aire que provoca, a su
vez, una inestabilización en las capas altas y (normalmente) una
caída de la presión en superficie.
Una inversión a menudo demora la formación de los cumulonimbos.
Una inversión que mantiene abajo al aire húmedo y cálido
retrasa cualquier crecimiento en forma de cumulonimbo hasta que las condiciones
en altura se hacen muy inestables. Cuando esta inversión finalmente
se rompe la energía encerrada es liberada de forma súbita.
La inversión evita que el sistema si vuelva crítico hasta
que hay una vasta reserva de energía disponible para alimentar al
cumulonimbo. Las tormentas también se pueden formar sin ella, aunque
la energía sería entonces liberada durante un periodo mayor
y la tormenta crecería menos rápidamente. |
| Indicaciones visibles.
Las
tormentas extensas son frecuentemente precedidas por la aparición
de altocumulus castellatus. Su aspecto es el de un campo de pequeños
cúmulos, pero sus bases están muy lejos de cualquier térmica.
Normalmente a unos 10.000 o 15.000 pies. Esta clase de nubes pequeñas
y altas pone de manifiesto que el aire en los niveles medios ha sido elevado
por encima del nivel de condensación y te advierten de que el aire
se está inestabilizando en altura. (Normalmente, el ascenso forzado
de aire estable sobre una ladera tiende a producir una sábana nubosa,
nunca nubes del tipo castellatus). Las tormentas suelen hacer su presencia
unas 24 h. después de la aparición de las nubes castellatus
de nivel medio con rastros colgantes de cristales de hielo: tales rastros
se denominan virga.
Las nubes castellatus algunas veces se hacen muy grandes y acaban produciendo
su propia lluvia (normalmente muy suave) mucho antes del desencadenamiento
de la tormenta.
Pueden resultar muy decepcionantes si no hay nubes más bajas.
He sido engañado por ellas, siendo remolcado hasta su base y pasando
muchos minutos buscando una ascendencia inexistente, antes de darme cuenta
de que las nubes no tenían raíces.
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| La visibilidad
Cuando los cumulonimbos más pequeños se desarrollan en
el interior de una masa de aire procedente de regiones polares, la visibilidad
es, generalmente, extremadamente buena. Uno puede ver la cumbre del nimbo
desde una distancia de más de 100 millas, si no hay nubes que se
interpongan. En las condiciones de calor y humedad que se dan antes de
la llegada de un gran monstruo, la visibilidad a bajo nivel es a menudo
tan pobre que uno apenas puede ver el suelo desde una altura de 1.000 pies.
Sobre la calima la visibilidad horizontal es normalmente bastante buena,
de forma que los yunques de los nimbos distantes sí pueden ser vistos
si asciendes lo suficiente.
La inversión propia del tiempo caluroso que limita el ascenso
de las térmicas también confina toda la bruma continental
en el interior del flujo del sudeste. Incluso cuando la inversión
ya se ha roto y los grandes cumulonimbos se están desarrollando,
la bruma todavía persiste. Es necesaria una lluvia fuerte y prolongada
para poder limpiar toda la calima y a veces se necesita un cambio de viento
que traiga aire frío y limpio del Atlántico. |
| Las fotos y pies de foto incluidos en esta edición no pertenecen
al original.
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