por Angelo Crapanzano
- Metamorfosi |
Traducido del inglés por Fernando Rodrigo
Revisado por Angel Lillo
|
.
Los paracaídas de emergencia para vuelo libre realmente funcionan.
Desde 1977, cuando Jim Handbury tuvo la idea de fijar un paracaídas
de emergencia a un ala delta y su piloto, miles de vidas se han salvado.
Lo mas importante sobre un paracaídas es tenerlo cuando lo
necesites.
Lo segundo mas importante es que funcione cuando tu quieres.
|
En Francia, especialmente entre los parapentistas, un gran numero de
pilotos todavía no vuelan con paracaídas. En vez de hacer
obligatorio el volar con paracaídas (lo cual es inútil ya
que es imposible de hacer cumplir), es mas importante cambiar la actitud
de los pilotos. Los instructores deberían enseñar el uso
del casco y la protección dorsal desde la primera lección
practica en la pendiente escuela, y el uso del paracaídas desde
el primer vuelo. De esta forma los nuevos pilotos aprenden a considerar
este equipo de seguridad como indispensable, y aquellos que vuelan sin
el, en lugar de ser vistos como “guays”, son vistos como pobres locos.
Hay una gran polémica sobre paracaídas de emergencia,
y para aquellos que no son profesionales en este campo, es muy difícil
aclararse entre las afirmaciones de los “expertos”. Dado que aquí
hablamos de un tema de seguridad crítica es necesario que
todas las preguntas tengan una respuesta satisfactoria. En vez de dar mis
propias soluciones a los varios problemas que hay sobre el uso de los paracaídas
de emergencia, creo que es mejor dar una visión general de todos
los puntos para que cada piloto pueda formular su propio pensamiento y
juicio.
A pesar de que he hecho el máximo esfuerzo por ser objetivo,
este artículo es una síntesis de los pensamientos que he
tenido en mis 20 años de experiencia en este campo. Siempre, he
intentado enfatizar los problemas en vez de destacar mis propias soluciones.
Otros expertos pueden no coincidir en algunos puntos; esto tan solo subraya
el hecho de que un paracaídas de emergencia es el compromiso resultante
de soluciones para las prestaciones requeridas, las cuales frecuentemente
se oponen unas a otras. Esto es la fuente de diferentes teorías
ya que no todos coincidirán en qué factores son mas o menos
importantes que los demás.
“Fiabilidad”, en su sentido general, es seguramente la característica
fundamental de un paracaídas de emergencia: es casi inútil
tener un paracaídas si hay pocas probabilidades de que funcione
correctamente. Cada sistema de emergencia debe ser bastante simple para
ser capaz de funcionar correctamente siempre y, preferiblemente, no dar
al piloto la oportunidad de cometer un error cuando lo use. Esto pude parecer
obvio, pero en realidad es bastante difícil alcanzar un alto grado
de fiabilidad porque un paracaídas es instalado con frecuencia en
un arnés para el que no fue específicamente diseñado
y el uso de un paracaídas ocurre en unas circunstancias complejas
con muchas variables siempre cambiantes. Un cuidado especial debe ser tenido
al considerar cualquier posible complicación.
La ley de Murphy dice: “Todo lo que pueda salir mal, tarde o temprano
saldrá mal”. Esto no es una visión pesimista en absoluto;
es simple lógica y es así en aperturas de paracaídas
reales.
He visto muchos casos donde el paracaídas fue completamente inútil
solamente por pequeños, aparentemente insignificantes detalles:
pins de apertura demasiado largos, Velcro pegándose a los suspentes
del paracaídas, anillas de apertura demasiado difíciles de
agarrar en un giro negativo, errores aparentemente pequeños en el
plegado, etc... Realmente, uno puede decir que el grado de fiabilidad de
un paracaídas es la suma equilibrada de todas sus características.
El “paracaídas perfecto” debería tener (en orden de discusión):
-
Precio razonable
-
Peso y estorbo mínimos
-
Facilidad de montaje
-
Sin riesgo de apertura accidental
-
Extracción fácil
-
Contenedor interior que no se abra antes del momento preciso
-
Facilidad de lanzamiento
-
Secuencia de apertura correcta
-
Apertura garantizada
-
Apertura rápida
-
Alta resistencia estructural
-
Impacto de apertura pequeño
-
Sin penduleo
-
Baja tasa de caída
-
Control de dirección
-
Geometría que facilite la preparación para el aterrizaje
-
Facilidad de plegado
-
Facilidad de mantenimiento
-
Larga duración
-
Especificaciones garantizadas
Analicemos cada punto clave uno por uno:
Precio razonable: Es una petición natural: “Cuanto menos
cueste mas contento estoy”, especialmente cuando es algo que tengo que
tener, pero no voy a usar (¡al menos eso espero!). En realidad incluso
el precio es un factor de seguridad, ya que si el precio es demasiado alto,
más pilotos decidirán no usarlo. La conclusión es
que el mayor error que puedes tener es volar sin paracaídas porque
cualquier paracaídas es mejor que ninguno.
Peso y estorbo mínimos: A primera vista esto no parece
muy importante, pero estas cualidades permiten a un paracaídas abrir
mas rapidamente, hacen mas fácil lanzar y mas fácil montarlo
en un arnés de forma que no impida los movimientos del piloto. Además
un equipo más pesado contribuye a aumentar la fatiga y estorba al
lanzar, que es ciertamente una cuestión de seguridad significativa.
Si el equipo de seguridad da molestias mínimas hay una mayor posibilidad
de que el piloto lo lleve siempre consigo, aunque piense que nunca lo usara.
Facilidad de montaje: Muchas veces se requieren grandes esfuerzos
y contorsiones para meter un buen paracaídas en un buen arnés
con resultados aceptables. Esto es un problema serio que realmente demanda
una estandarización de sistemas entre fabricantes de paracaídas
y de arneses. Lo primero y mas importante será decidir si el asa
de apertura y la brida son parte del paracaídas o parte del arnés.
Sin riesgo de apertura accidental: Las aperturas involuntarias
son demasiado frecuentes, y en mi opinión, es inaceptable tener
un equipo de seguridad que puede causar problemas durante un vuelo rutinario.
Las asas de apertura que sobresalen demasiado, Velcro, pins de apertura
únicos, o pins que son demasiado cortos, y contenedores de cuatro
solapas pueden causar aperturas accidentales. El contenedor debe estar
diseñado para minimizar la posibilidad de apertura accidental; y
antes de cada vuelo el piloto debe verificar que el paracaídas esta
debidamente guardado.
Facilidad de extracción: Debe ser fácil sacar el
paracaídas del contenedor montado en el arnés, eso es obvio,
pero esto plantea de nuevo un problema serio en cuanto a la compatibilidad
entre el arnés y el paracaídas. La forma del asa de apertura
es muy importante: Debería ser semirrígida y fácil
de enganchar con el pulgar para garantizar un agarre seguro cuando se necesite.
Ocurre a menudo que el paracaídas es demasiado difícil o
incluso imposible de sacar de su contenedor (especialmente por personas
poco agresivas) porque hay demasiado Velcro, o pins de apertura demasiado
largos. En algunos casos, si el piloto esta en giro negativo, ni siquiera
es realista intentar agarrar el asa de muchos sistemas de paracaídas.
Después de haber montado un paracaídas en un arnés,
es vital chequearlo estando colgado para verificar que es realmente fácil
agarrar el asa de apertura y que el paracaídas puede ser extraído
de su contenedor con un mínimo esfuerzo en cualquier circunstancia
y posición del piloto. ¡Parece obvio pero casi nadie lo hace!.
La posición del sistema del paracaídas, la forma del asa
de apertura y la longitud de su cinta de conexión con el contenedor
interior son muy importantes.
Posición ventral: Con frecuencia uno debe ajustar el paracaídas
antes de cada vuelo. La anilla es altamente visible y alcanzable con las
dos manos cuando uno está sentado en posición vertical, pero
bloquea la visión y la anilla resulta casi imposible de agarrar
en giro negativo cuando el arnés ha sido ajustado para una posición
de vuelo parcialmente tumbada.
Posición lumbar: Simétrica, elegante y fácil de
fabricar, pero es susceptible de aperturas accidentales. La anilla de apertura
no es visible en vuelo y hay claros problemas al agarrar la anilla, especialmente
en giro negativo. Cuanto mas larga sea la cinta que conecta la anilla con
el contenedor interior más difícil es hacer un lanzamiento
controlado. Además si la anilla de apertura se despega del velcro
en el arnés es casi imposible agarrarla en vuelo.
Posición inferior: Los mismos problemas que en la posición
lumbar con la preocupación añadida de que el paracaídas
esta altamente expuesto al impacto en el despegue y en el aterrizaje lo
que podría dar lugar a la apertura accidental en el despegue, especialmente
si el piloto usa las dos manos para colocarse en el arnés después
del despegue. Además el paracaídas en esta posición
reduce la cantidad de espacio disponible para el sistema de protección
dorsal allí donde mas se necesita.
Posición lateral: La anilla esta siempre al alcance, incluso
en un giro negativo. El uso del Velcro es practico, pero no hace que el
sistema de montaje del contenedor sea estable: Es mejor elegir un contenedor
integrado, o cosido al arnés. Algunos pilotos piensan que la asimetría
en el montaje podría aumentar las plegadas asimétricas. Es
posible hacer la cinta de conexión de la anilla con el contenedor
interior muy corta, y si la anilla esta pobremente colocada puede engancharse
con un mando en vuelo, causando una apertura accidental.
Posición dorsal: El paracaídas esta razonablemente bien
protegido de errores en el despegue y la anilla de apertura es bastante
visible en el hombro, pero la anilla de conexión necesita ser bastante
larga. La colocación de las bridas es problemática para el
lanzamiento si usas la mano correcta para abrir y podría realmente
bloquear el lanzamiento si usas la mano opuesta a la anilla de apertura
(que es un reflejo natural).
Importante: Haz una prueba colgado para verificar que la extracción
del contenedor interior del principal te deja el suficiente control para
un lanzamiento correcto. Demasiado Velcro, el tipo incorrecto de pins de
apertura o pins demasiado largos, son capaces de estorbar o incluso impedir
completamente la extracción correcta del contenedor interior. ¡Ten
en cuenta que es posible montar un buen paracaídas en un buen arnés
de forma muy peligrosa!.
Un contenedor interior que no se abra antes de tiempo: Una vez
que el contenedor interior es extraído del principal es fundamental
que no se abra hasta que el paracaídas ha sido lanzado. Si el contenedor
interior se abre antes de este momento hay muchas más posibilidades
de que el paracaídas se enganche con algo causando su mal funcionamiento.
El piloto debe ser capaz de esperar, con el contenedor interior en la mano,
al momento adecuado para lanzar.
Facilidad de lanzamiento: Este es un factor muy importante dependiendo
del peso y la carga del paracaídas, pero sobre todo, de la geometría
del arnés y el contenedor principal, y de la posición, orientación
y forma del asa de apertura. Si la cinta que conecta el asa al contenedor
interior es demasiado larga, o si está unida al contenedor interior
por un solo punto, resulta muy difícil controlar el lanzamiento
y el paracaídas podría engancharse en el armazón del
ala delta o, aun mas probable, alrededor de los suspentes del parapente.
Anillas dobles, que habían sido relativamente populares desde hace
pocos años tienen especial tendencia a enrollarse con los suspentes
del parapente impidiendo la apertura del paracaídas. Gancho de Velcro,
encontrado en muchas anillas de apertura , puede ser responsable de una
variedad de problemas de apertura y ha sido la causa de al menos una muerte.
Sistemas balísticos y neumáticos han sido usados para
ayudar a la apertura . La ventaja de estos sistemas es que permiten el
posicionamiento optimo del asa de apertura y llevan al paracaídas
a su máxima extensión muy rápidamente. Las desventajas
son que es imposible elegir la dirección de la apertura, y la complejidad
del sistema es bastante mayor lo que reduce la fiabilidad.
La elección de la correcta dirección del lanzamiento contribuye
a una más rápida apertura y ayuda a evitar una serie de problemas
serios que podrían provocar un mal funcionamiento - es vital que
el piloto aprenda a seguir el procedimiento correcto de apertura.
Secuencia de apertura correcta: Para reducir la posibilidad de
un mal funcionamiento durante la apertura del paracaídas, y para
reducir el riesgo de interferencia con el parapente o ala delta, se debe
garantizar que la secuencia de apertura será de “bridas - suspentes
- campana” y que el contenedor interior no se abrirá hasta que ha
sido lanzado. Si el piloto no ha tenido éxito en un lanzamiento
agresivo y cae a más o menos la misma velocidad que el contenedor
interior cerrado, resultara inevitable que el contenedor interior abra
con muy poca tensión en los suspentes.
La suma de la longitud de la brida, los suspentes, y la campana del
paracaídas debe ser menor que la longitud de los suspentes del parapente.
Si este no es el caso, el paracaídas podría interferir con
el borde de ataque del parapente, impidiendo, o por lo menos retrasando
la apertura completa. Esto penaliza los paracaídas con una superficie
mayor porque en general la tasa de caída de un paracaídas
y su estabilidad sufren mucho cuando la longitud de los suspentes del paracaídas
es menor que el diámetro de la campana.
Para alas delta, para mantener el paracaídas lejos del ala la
brida debe extenderse mas allá del borde de ataque del ala. Pero
paradójicamente, a pesar de que se requiere que la brida sea larga
y de que los suspentes mas largos mejoran la estabilidad y la tasa de caída
de un paracaídas, es necesario tener una corta suma de brida y suspentes
para obtener una apertura rápida; ¿es necesario un compromiso?
Apertura garantizada: nunca debe ser olvidado que cualquier cosa
unida a un paracaídas puede enredarse. Como tal el contenedor interior
nunca debe estar unido a la campana del paracaídas, y paracaídas
pilotillo nunca deben ser utilizados no importa cual sea su configuración.
Por la misma razón, las ventanas en la campana aumentan la posibilidad
de fallos en la secuencia de apertura. En una emergencia real, esta demostrado
que uno cae a velocidad relativamente baja, y el contenedor interior ,
todavía cerrado, cae mas deprisa que el piloto. Es precisamente
esta diferencia de velocidad la que extiende los suspentes del paracaídas
facilitando su ultima separación del contenedor interior. Cualquier
factor que ralentice la caída del contenedor interior en este escenario
conlleva un retraso en la apertura.
Una vez que los suspentes y la campana están extendidos, y nada
se ha enredado, la posibilidad de que un paracaídas redondo no se
abra correctamente es insignificante. Uno no puede decir lo mismo de paracaídas
mas complejos, aquellos con ventanas los que son direccionales o con ventanas
asimétricas y especialmente los de estilo Rogallo que son altamente
susceptibles incluso al menor error de plegado o interferencia en la secuencia
de apertura.
Apertura rápida: En montaña la mayor parte del
tiempo de vuelo lo pasamos relativamente cerca del terreno, exactamente
donde la posibilidad de túmbling y plegadas es mayor. Aun más,
en caso de una plegada a gran altura sobre el suelo (sin fallo estructural),
un piloto de parapente debe concentrarse en recuperar el control del ala,
evitando el uso del paracaídas de emergencia a menos que todo lo
demás falle o quede poca altura. En accidentes reales se cae a relativamente
poca velocidad, a menudo a menos de 10 m/s, porque el ala delta rota o
el parapente plegado ralentizan el descenso. Una rápida apertura
del paracaídas es indispensable especialmente a estas bajas velocidades.
Todos hablan siempre de “velocidad de apertura”, pero en realidad es
la “distancia vertical de apertura” la que cuenta, como la distancia vertical
necesaria para que el paracaídas se abra. Esta distancia de apertura
depende grandemente de tu tasa de caída en el momento de la apertura:
una tasa de caída mas baja normalmente requiere una distancia de
apertura mayor. La situación más difícil para la apertura
es el giro negativo (no hay velocidad hacia adelante y poca velocidad vertical),
mientras que por ejemplo, una autorrotación en barrena (alta velocidad)
acelera la velocidad de apertura. La conclusión es que el paracaídas
debe abrir correctamente a cualquier velocidad. Date cuenta de que si los
test de apertura del paracaídas se hacen comenzando desde velocidad
cero, con el contenedor interior ajustado, la distancia de apertura se
muestra casi exactamente como una función del tiempo de apertura
al cuadrado, por ejemplo doblar el tiempo de apertura requiere básicamente
multiplicar por cuatro la distancia de apertura.
Alta resistencia estructural: No cabe duda de que un paracaídas
diseñado específicamente para resistir el impacto de apertura
asociado con velocidad de caída libre es deseable pero, para reducir
el impacto de apertura a un nivel aceptablemente seguro para el piloto,
es necesario incrementar el tiempo de apertura, lo cual incrementa la distancia
vertical de apertura. Esto no es deseable en absoluto para el vuelo libre.
Años de experiencia acumulada sugieren la elección del
siguiente compromiso: establecer standards estructurales para suspentes
de parapente y las cintas de cuelgue de ala delta suficientemente altos
como para esencialmente excluir que el piloto se pueda separa de su parapente
o ala delta, y hacer pruebas del paracaídas de emergencia para resistencia
estructural hasta más o menos 150 km/h. Recuerda que lleva considerable
tiempo y distancia alcanzar velocidades altas: si la velocidad de caída
libre es de 180 km/h (valor elegido por paracaidistas de caída libre),
lleva 6.1 segundos (151m) alcanzar 150 km/h en caída libre, mientras
que para alcanzar 170 km/h lleva 9.1 segundos (283m). Es incorrecto decir
que la ACPUL prueba los paracaídas en caída libre y la DHV
no: para parapentes la ACPUL hace una prueba dejando caer un peso de 80
kg durante 5 segundos (ignorando la fricción, alcanzando un máximo
de 176 km/h) mientras que la DHV deja caer un peso mínimo de 100
kg desde 85m (dando una velocidad máxima de 147 km/h). La ACPUL
hace las pruebas de carga con un 14% mas de energía pero la DHV
hace la prueba tres veces con el mismo paracaídas, en ese proceso
los suspentes del paracaídas pierden elasticidad - dejamos a tu
juicio cual de las dos pruebas es mas severa.
Para dar perspectiva, la certificación Americana TSO para paracaídas
de caída libre y militares requieren que el mismo paracaídas
sea sometido a 60 y pico aperturas con una carga de 77 kg, frecuentemente
a 240 km/h ( mas o menos el doble de la energía de las certificaciones
de vuelo libre Europeas). La certificación Europea CEN para paracaídas
de emergencia todavía no ha sido oficialmente completada y por lo
tanto no voy a comentar estos estándares.
Impacto de apertura pequeño: Esto es una continuación
del tema de la resistencia estructural: una reducción del impacto
de apertura está inevitablemente unido a un aumento de la distancia
de apertura. Vale la pena recordar que un piloto puede soportar un impacto
de apertura de bastante mas de 20G ya que es sometido a esta fuerza durante
muy poco tiempo. Hay que recordar además que el impacto de apertura
es proporcional a la velocidad al cuadrado: por ejemplo, en el mismo paracaídas,
el impacto de apertura a 150 km/h es nueve veces mayor que a 50 km/h.
Sin penduleo: Un alto nivel de estabilidad es vital ya que la
fuerza última del impacto cuando un piloto toca el suelo, con frecuencia
depende más del balanceo del piloto que de la tasa de caída
real del paracaídas. en este contexto uno debe notar que , hablando
en general, un tejido de alta porosidad hace un paracaídas mas estable
y un menor impacto de apertura, pero lo hace en perjuicio directo de la
tasa de caída y de la distancia de apertura. Los mejores resultados
son ciertamente alcanzados diseñando un paracaídas específicamente
para la aplicación deseada. Un malentendido común es que
los paracaídas redondos de estilo clásico son mas estables
y pendulean menos que los PDA (Pull Down Apex). La estabilidad es influenciada
con frecuencia por factores aparentemente insignificantes y es siempre
altamente influenciada por la proximidad del parapente colapsado y por
la posición exacta del centro de gravedad del piloto con respecto
de la campana del paracaídas de emergencia. La posición de
este centro de gravedad esta determinada principalmente por la posición
de los puntos de unión de la brida al arnés y de la geometría
de la brida.
Baja tasa de caída: Es posible mejorar (reducir) la tasa
de caída de un paracaídas de un tamaño dado al diseñarlo
con la mas alta resistencia aerodinámica posible. Sin embargo, para
obtener una mejor tasa de caída para el mismo peso del piloto en
el mismo modelo de paracaídas, la única posibilidad es usar
una talla mas grande de paracaídas. Una elección aparentemente
obvia hecha por muchos, sin embargo, una talla mas grande requiere una
distancia de apertura mayor, más peso, mayor volumen, más
molesto para sacar del contenedor y lanzar con precisión, y más
caro. Una talla mayor del mismo diseño tiene suspentes más
largos y requiere un volumen mayor de aire para inflarse: a alta velocidad
la distancia vertical de apertura requerida por un paracaídas esta
relacionada con la raíz cuadrada del área de superficie(
doblando la superficie se incrementa la distancia de apertura 1.41 veces).
Sin embargo, en la vida real las aperturas a muy baja velocidad, y otros
factores, especialmente el peso del paracaídas, tienen una gran
influencia en esta formula: una estimación razonable seria que un
paracaídas del mismo modelo, pero con el doble de la superficie
requerirá casi el doble de distancia de apertura.
Es difícil visualizar una tasa de caída dada en m/s. Un
buen sistema para obtener una idea de la tasa de caída es usar la
“altura de salto equivalente” en vez de la tasa de caída. Como la
fricción del piloto cuando cae puede ser considerada despreciable,
la energía cinética (mv2/2) iguala la energía
potencial (mgh): Esto nos da una altura de salto equivalente de H=v2/2g.
Por ejemplo, una tasa de caída de 6 m/s es equivalente mas o menos
a un salto desde un muro de 1,8m de altura (6x6/20). Si uno conoce la altura
de salto equivalente de un modelo de paracaídas con un peso de un
piloto determinado, es muy fácil calcular la altura de salto equivalente
con tu propio peso. La relación es, para nuestro propósito,
directamente proporcional, como por ejemplo el doble del peso del piloto
da el doble de la altura de salto equivalente lo cual da el doble de energía
de impacto. Es fácil de simular el impacto de aterrizaje colgándose
con tu arnés de una cuerda pasada por los mismos puntos de anclaje
a los que las bridas de tu paracaídas están unidas, con tus
pies a la altura de salto equivalente correspondiente a tu peso, entonces
cortando la cuerda. No hagas esta prueba si tienes la menor duda con respecto
a hacerte daño y no pongas demasiada confianza en protecciones dorsales:
protecciones dorsales rígidas pueden exponer tu columna a un impacto
de una fuerza de 40G en una caída de solo 30 cm - ¡mas que
suficiente para colapsar las vértebras y ponerte en una silla de
ruedas de por vida!. Cuanto mayor sea la tasa de caída mayor es
el riesgo de hacerse daño. Sin embargo, cuanto más reduzcamos
la tasa de caída más tiempo hace falta para que el paracaídas
se abra y entonces debemos preocuparnos con que el paracaídas no
tenga tiempo de abrirse en una apertura a baja altura. Una menor tasa de
caída hace más fácil colapsar el parapente para evitar
que interfiera con el paracaídas; sin embargo, este procedimiento
requiere altura y experiencia para tener éxito. Debería ser
responsabilidad de los instructores enseñar a los recién
llegados a nuestro deporte los procedimientos correctos para colapsar el
parapente y como hacer correctamente una PLF (caída de aterrizaje
con paracaídas), lo cual no es útil únicamente en
un aterrizaje con paracaídas.
La controversia sobre la tasa de caída es esencialmente un problema
filosófico: Alain Zoller - piloto de pruebas de la federación
suiza - con considerable experiencia abriendo paracaídas en accidentes
simulados, prefiere una buena tasa de caída, mientras que Andy Hediger
- reconocido piloto de pruebas de Paratech - que ha realizado al menos
5 aperturas en accidentes reales, prefiere volar con un paracaídas
que abra más rápido. Para permitir que cada uno decida por
si mismo, los pilotos deben ser claramente informados de la tasa de caída
que obtendrán con su peso en una particular talla y modelo de paracaídas,
teniendo cuidado en recordar que lo que es aceptable para un joven campeón
de karate seria totalmente inadecuado para un piloto anciano en una condición
física media.
Estas son las máximas tasas de caída permitidas por las
diferentes organizaciones de certificación. Para compararlas fácilmente,
he listado la altura de salto equivalente para pilotos de 60, 80 y 100
kg.
| |
|
60 kg
|
80 kg
|
100 kg
|
| DHV |
6.8 m/s con 70 kg
|
2.02
|
2.69
|
3.36
|
| ACPUL |
5.5 m/s con 80 kg
|
1.15
|
1.54
|
1.92
|
| TSO |
6.4 m/s con 77 kg
|
1.63
|
2.17
|
2.71
|
Los valores de DHV y ACPUL son específicamente para paracaídas
diseñados para uso de emergencia en vuelo libre. Los valores de
TSO son para paracaídas militares y paracaídas de emergencia
para caidalibristas. He añadido los estándares TSO para comparar
y porque es la certificación que ha sido mas probada y es aceptada
universalmente.
A primera vista parece que la DHV acepta tasas de caída muy altas,
pero es importante considerar que estamos hablando de valores máximos:
según la DHV un piloto muy pesado compraría un paracaídas
mas grande, certificado para un peso más alto. Con la certificación
ACPUL , incluso si uno es muy ligero, no puede comprar un paracaídas
más pequeño para reducir peso y molestia porque una talla
más pequeña no puede ser certificada. La tasa de caída
cambia radicalmente con el peso del piloto y no es posible tener un paracaídas
para todos los pilotos. A este respecto hace tiempo que he propuesto a
la CEN (el nuevo estándar de certificación europeo) que todos
los paracaídas deberían tener una etiqueta con un numero
que multiplicado por el peso del piloto te de la altura de salto equivalente.
De esta forma cada uno debería ser capaz de elegir una talla apropiada
de paracaídas y conocer los resultados y requerimientos de su propia
elección. La fuerza de impacto con el suelo depende mucho de la
velocidad del viento: aproximadamente, con una brisa de 20 km/h resultaría
un impacto el doble de fuerte al que se experimentaría en condiciones
de calma, y una velocidad de viento de 40 km/h resultaría en un
impacto 5 veces mayor que en condiciones de calma siendo casi indiferente
la tasa de caída del particular modelo de paracaídas de emergencia.
DHV y ACPUL también difieren considerablemente en su elección
de tiempos de apertura del paracaídas aceptables: sus pruebas respectivas
no se parecen en nada, como tal, son extremadamente difíciles de
comparar. Sin embargo, en grandes rasgos, la ACPUL requiere un tiempo de
apertura por debajo de 4 segundos en una autorrotación rápida
y por debajo de 6 segundos en fase parachutal. La DHV requiere que el paracaídas
se abra en menos de 60m verticales cuando la carga (simulando el piloto)
y el paracaídas son soltados en caída libre, lado a lado
al mismo tiempo.
Direccionabilidad: La posibilidad de controlar la dirección
de un paracaídas para alejarse de un obstáculo, o para encararse
al viento, seria una ventaja evidente. Para alas delta esto no es posible
porque la larga brida impide cualquier posibilidad de usar un mecanismo
de control direccional. Para parapentes es posible usar paracaídas
redondos direccionales, dando un planeo de menos de 1 si el parapente se
suelta . Con el parapente hay una enorme perdida en prestaciones de planeo
y, con suficiente altura, es posible encarase al viento.
Un paracaídas estilo Rogallo es diferente: La apertura es rápida
y tiene un coeficiente de planeo de cerca de 3:1, pero para evitar serios
problemas de interferencia entre las dos alas es necesario liberar el parapente.
Esto supone por supuesto un serio riesgo de enredo y una gran complejidad
de procedimiento, especialmente si uno tiene en cuenta otros detalles como
la desconexión del sistema de velocidad (acelerador). En mi opinión,
dada la probabilidad de apertura a baja altura, los beneficios reales son
mínimos comparados a los beneficios teóricos y son posiblemente
contrarrestados por las desventajas del sistema.
Geometría que facilite PLF (Preparación para el aterrizaje,
“roulé-boulé”): Ciertamente uno de los problemas más
importantes. Sin embargo esto depende de la posición de los puntos
de anclaje del paracaídas en el arnés, y no en el paracaídas
en si mismo. Nuestras piernas son muy eficientes absorbiendo impactos:
Una caída de solo 50 cm en la espalda, sin una protección
aceptable para la espalda, puede ponernos fácilmente en una silla
de ruedas, mientras que una caída igual de pie es insignificante.
Cuélgate de tu arnés a 2 metros del suelo con diferentes
puntos de anclaje correspondientes a posibles puntos de unión para
las bridas de tu paracaídas de emergencia, e imagina cortar la cuerda
y realizar una PLF desde esta altura. Los mejores puntos de unión
para la brida del paracaídas son los específicamente intencionados
en los hombros, posición común en la mayoría de los
arneses de parapente. Usa maillones de acero en vez de nudos o cinchas
unidas, las cuales pueden causar que el tejido de la brida se ablande bajo
impactos de alta carga. Hay dos estilos de bridas para unir el paracaídas
al arnés: V invertida, y H. Si la V invertida es demasiado corta
el piloto podría tener problemas con su cuello. Al contrario, como
no es probable que los hombros estén a la misma altura a la hora
del impacto de la apertura, el uso de una brida en H puede resultar en
que el paracaídas abra con un fallo tipo “Mae West”. Ambos casos
tienen inconvenientes, aunque son muy improbables.
Para alas delta, lo mejor es anclar la brida del paracaídas directamente
al mosquetón principal del arnés para que durante el descenso
bajo el paracaídas, el paracaídas soporte el peso del ala
y el piloto tendrá alguna posibilidad de movimiento. Si el paracaídas
esta anclado al piloto, las fuerzas aerodinámicas opuestas del paracaídas
y del ala atraparan al piloto en una posición probablemente indeseable
y, como desafortunadamente ocurrió a Brad Koji, la brida o barra
de control puede colocarse bajo la barbilla del piloto. Ten cuidado con
los arneses rígidos en la espalda : pueden evitar que tu espalda
se doble para absorber el impacto del aterrizaje, y por lo tanto creando
la posibilidad de romper las vértebras.
Facilidad de plegado: La facilidad de plegado es una característica
fundamental de un paracaídas de emergencia así como su capacidad
para funcionar aunque no este perfectamente plegado. La disposición
ha de ser que excluya la posibilidad de errores significativos en el plegado.
Es vital proveer buenas instrucciones de plegado con el paracaídas
y que nadie sin la adecuada experiencia cargue con la responsabilidad de
plegar el paracaídas. Los paracaídas de estilo Rogallo siempre
deben ser plegados por auténticos expertos.
Facilidad de mantenimiento: Mantenimiento y, especialmente plegados
periódicos, deben ser fáciles de hacer y estar bien explicados
en un completo manual del propietario imposibilitando la posibilidad de
error. Plegar un paracaídas cada tres o cuatro meses facilita una
apertura más rápida y te da la mejor manera de hacer un chequeo
de seguridad en el sistema para que uno tenga siempre confianza en que
funcionara cuando se necesite. Cuando se compre un paracaídas no
deseches la posibilidad de que los suspentes y /o las bridas se puedan
cambiar con facilidad.
Larga duración: Los paracaídas están construidos
con materiales sintéticos, los cuales, aunque de resistencia impresionante,
se deterioran con el tiempo. La campana de Nylon es muy sensible a la radiación
UV: si se deja al sol , la campana puede perder hasta la mitad de su resistencia
en una semana, y, en consecuencia debe ser eficientemente protegida. Toma
nota de que muchos entramados del material del contenedor permiten que
la luz (y por lo tanto los rayos UV) se filtre al paracaídas. Aparte
de eso, es mejor retirar el paracaídas después de 10 años,
o usarlo solo como paracaídas secundario.
Especificaciones garantizadas: Las especificaciones de un paracaídas
deben estar impresas en la campana para permitir que el piloto verifique
su idoneidad. Estas especificaciones deben estar garantizadas por la fiabilidad
del fabricante, o mejor aun, por un sistema de certificación que
sea serio y englobe todo, lo cual en mi opinión no existe todavía.
OPINIÓN PERSONAL
Habiendo realizado este análisis, dejo a cada uno sopesar esta
información, y como conclusión decidir el mejor compromiso
para cada uno.
Alguien podría pensar que he escrito una gran parte de esto para
justificar ciertas elecciones que ya he tomado. Otros podrían pensar
que estas reflexiones me han llevado naturalmente a paracaídas que
he diseñado dando el mejor compromiso en mi opinión. Cada
uno puede pensar lo que quiera, pero desearía explicar aquí
las razones para mis elecciones personales.
Hay una profunda diferencia entre las pruebas hechas para las certificaciones,
pruebas hechas para demostraciones y aperturas de paracaídas en
emergencias reales. En el primer caso se desea verificar que el paracaídas
entra dentro de parámetros establecidos más o menos arbitrariamente
por algún individuo u organización. En el segundo caso alguien
desea demostrar que el paracaídas funciona bien y te deja en el
suelo suavemente. En el tercer caso alguien desea salvar su propia vida.
En mi opinión, un paracaídas de emergencia se usa cuando
la vida de alguien esta en peligro y debe ofrecer la mayor probabilidad
de funcionar correctamente en escenarios que han sido probados como los
más comunes, el más importante de los cuales es la apertura
a baja altura sobre el suelo.
En el manual del propietario de todos mis paracaídas doy la formula
para calcular la tasa de caída usando tu propio peso (por supuesto
esta formula no es aplicable a otros paracaídas): La altura de salto
equivalente que aconsejo si se usa un modelo CONAR o un CLASSIC es entre
1.3 y 1.7 metros con un máximo absoluto de 2.1 m
Hasta ahora (Diciembre 1999), ha habido 220 aperturas confirmadas de
mis paracaídas en accidentes reales, y otras aperturas de las que
no he no sabido nada. Con la excepción de arañazos menores,
en estos accidentes un total de seis pilotos han resultado heridos:
* rotura de ligamentos de la rodilla de un piloto que aterrizo en una
colina de cantos rodados
* rotura de tobillo en un piloto que aterrizo con viento de 70 km/h
(el mismo día cinco amigos murieron en Cornizzolo - Italia - debido
a una enorme tormenta)
* mandíbula rota cuando un piloto se golpeo la cara con un poste
de una valla al aterrizar
* rotura de muñeca cuando un piloto de parapente en Feltre -
Italia, fue arrastrado ladera arriba en ascendencia dinámica después
de abrir el paracaídas
* dos costillas rotas de un piloto brasileño que aterrizo en
el tejado de una casa
* cortes en la nariz de un piloto que aterrizo primero con la cara,
a casi 3000m en las montañas de Owens Valley - California.
Un piloto alemán murió en Castellucio de Norcia, en Italia.
porque añadió una extensión con Velcro a la anilla
de apertura, lo cual bloqueo la apertura del contenedor interior.
De estas 220 aperturas, aproximadamente la mitad fueron hechas por debajo
de 100m sobre el suelo, y un cuarto por debajo de 50m. Encontramos dos
casos de caída libre: En Laragne, en Francia, Derek Austin rompió
la quilla de su ala delta y desafortunadamente no fue capaz de lanzar su
paracaídas antes de alcanzar una velocidad muy alta; cuando finalmente
abrió su paracaídas los suspentes se separaron causándole
la muerte. Andy Hediger en Zillertal, Austria, después de que se
rompieran todos los suspentes de su prototipo de parapente, lanzo su paracaídas
a una velocidad que probablemente fuera muy superior de los 138 km/h medidos
por su barógrafo (grabación de información cada 4
segundos). Aterrizo de forma segura después de un descenso de mas
de 2000m en vertical con una tasa de caída media de 5.5 m/s.
Derek era el presidente de la comisión para la seguridad de la
Asociación Británica: Era mi amigo y en cierto sentido me
siento responsable de su muerte. Si hubiese elegido un compromiso diferente
tal vez el todavía estaría con nosotros. Pero entonces, ¿que
hubiese sido de los Karl Reicheggers, Robbie Whittalls, Andrea Patruccos
y otros que lanzaron su paracaídas a menos de 30m del suelo - cuando
el paracaídas abrió justo a tiempo para salvarlos?.
Hace algunos años la Asociación Británica recopilo
estadísticas de accidentes en general, mostrando que cuando un paracaídas
funciono correctamente, salvo la vida del piloto en un 97% de las aperturas.
En el restante 3% estaban incluidos casos donde el paracaídas no
se abrió correctamente o suficientemente rápido, y además
incluyo un solo caso en el que el piloto murió de la velocidad del
impacto bajo la campana.
Esto prueba que los paracaídas de emergencia en vuelo libre realmente
funcionan; siempre existe la posibilidad de mejorar (un 3% de error es
demasiado alto) y el proceso de desarrollo debe continuar. No obstante,
yo creo que el paso más útil que hay que tomar supone el
convencer a todos los pilotos de que el paracaídas no es un accesorio
sino una parte indispensable del equipo.
Aunque un paracaídas de emergencia no te da una garantía
del 100%, y por lo tanto debería ser visto como una opción
adicional, no debe olvidarse:
Un paracaídas de emergencia puede ayudarte si lo tienes,
y si no,
probablemente nunca más necesitaras su ayuda.
|
|